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Pastores de Cristo

UNA PUBLICACIÓN DE ESPIRITUALIDAD PARA SACERDOTES

1998 - Ejemplar 4

INDICE


El Pastor Principal del Rebaño

La Paz del Señor

"Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. El asalariado, que no es pastor, ni dueño de las ovejas, huye ante el lobo abandonándolas, el lobo las agarra y las dispersa, porque no es más que un asalariado y no le importan las ovejas. Yo soy el Buen Pastor: conozco las mías y las mías me conocen a mí. Así como me conoce el Padre, también yo conozco al Padre, y yo doy mi vida por mis ovejas." (Jn 10:11-15)1.

Sí, el Buen Pastor entregó su vida por nosotros a través de su cruel agonía y muerte en la cruz y resucitó gloriosamente de la muerte para que nosotros pudiéramos tener vida abundante en El.

Uno de los más importantes aspectos que Jesús vino a darnos es la paz. Tenemos este relato de Jesús cuando se aparece a los discípulos después de su resurrección:

"La tarde de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos estaban a puertas cerradas por medio a los judíos. Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ellos. Les dijo: 'La paz sea con ustedes.' Después de saludarlos así, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de gozo al ver al Señor. El les volvió a decir: 'La paz esté con ustedes.'" (Jn 20,19-21).

Señor, hazme instrumento de tu paz.
Donde haya odio, siembre yo amor.
Donde haya ofensa, perdón .
Donde haya duda, fe.
Donde haya desesperación, vida.
Donde haya oscuridad, luz.
Donde haya tristeza, alegría.
Oh Maestro divino, concédeme que
no busque más
ser consolado, que consolar;
ser entendido, que entender;
ser amado, que amar;
porque es dando como recibimos,
es perdonando como somos perdonados.
Es muriendo como nacemos para la vida eterna.


El Sacrificio Eucarístico


La Oración


El Sacerdocio


Este amigo llamado Jesús

La amistad es un proceso de autoliberación. Mientras me doy a otro en amistad, soy ayudado en el proceso de escapar de mi falso yo. Soy ayudado en el proceso de crecer en mi auténtica identidad. La fachada que el falso yo ha levantado en torno al auténtico yo se desmorona gradualmente por medio de la amistad auténtica. ¿Este eres tú? Cuando alguien me recibe en amistad, esa persona me recibe como yo soy. El amigo me quiere en mis mejores momentos, me quiere a pesar de mis aspectos negativos. En la ternura de este amor receptivo me siento animado a llegar a ser mi yo auténtico. No tengo que proyectar un yo falso con la esperanza de que una imagen así pueda ser más aceptable. Soy animado a tomar el riesgo de ser mi auténtico yo, ya que sé que el otro no me rechazará. De hecho, mi auténtico yo es más atractivo al amigo y los demás precisamente porque es mi auténtico yo -el yo que Dios me destina a ser. La amistad, pues, desarrolla mi libertad -la libertad de ser mi yo real. Cuanto más íntima es la amistad, más animado me siento por el amor del otro a ser y llegar a ser, a ejercitar mis talentos y llevarlos por el amor de Dios y del prójimo a una maduración nunca tenida antes en tal grado.

Si las posibilidades de crecer de acuerdo a mi auténtico yo son intensificadas en la medida que me doy a mí mismo a un amigo persona-humana, estas posibilidades van a ser mucho más intensificadas en la medida que me doy en amistad a Jesús. Cuanto más consciente soy del inmenso y personal amor de Cristo por mí, más seguro me siento para desarrollar mi auténtico yo. Al ser aceptado por Jesús como un amigo íntimo debería verdaderamente cambiar mi vida -como cambió la vida de San Pablo y de muchos otros. Lo mismo que Cristo se me ha dado por completo, así debería yo darme por entero a El. Esta amistad profunda e intensa lleva a cabo mi continua transformación, mi continua conversión. Este amigo Jesús, a través de la firmeza y ternura de su amor, me saca gradualmente de mi egoísmo, me hace gradualmente más libre para ser en autenticidad, me permite que mi ser crístico gradualmente divinizado emerja cada vez con más expresiones de amor a Dios y al prójimo.

El compartir estas experiencias placenteras de la vida con este amigo Jesús intensifican su alegría. Siendo amado y aceptado por otros, disfrutando el reto y el éxito del trabajo, experimentando las alegrías sencillas lo mismo que la felicidad más desbordada, bebiendo sin respirar las bellezas de la naturaleza, estas y las demás experiencias de este estilo toman un mayor significado en la medida que yo las comparto. Su presencia, lejos de disminuir nuestra alegría, la aumenta, y nos hace querer agradecer a Dios todo cuanto podemos por las bellezas, las maravillas, la grandeza, y la ternura de la vida.

El compartir con Jesús los aspectos difíciles de la vida en la condición humana aligera su carga. Si Jesús es mi amigo, ¿debería un sentido de fracaso apagar alguna vez nuestra determinación de esforzarnos? Si Jesús es mi amigo, ¿debería el miedo paralizarme? Si Jesús es mi amigo, ¿existe alguna cruz que yo pueda asegurar que es demasiado pesada? Si Jesús es mi amigo, ¿puedo permitir que el sufrimiento me amargue?

Este amigo Jesús siempre quiere estar muy cerca. El es fuerte, tierno, comprensivo, amable, cariñoso. El simpatiza, anima, urge, e inspira. El guía, pero no fuerza. Nos aconseja cuando nos equivocamos, pero no nos rechaza. El se regocija con toda obra buena, y amable pero firmemente nos recuerda que hay muchas cosas más que hacer y llevar a cabo. Este amigo Jesús es el amigo perfecto. El es tu amigo, y mi amigo.


El amor del Padre por nosotros

El Papa Juan Pablo II nos dice: "Cuanto más centrada está la misión de la Iglesia sobre el hombre -más es, por así decirlo antropocéntrica- más tiene que ser confirmada y actualizada desde una dimensión divina, es decir, tiene que ser dirigida en Jesucristo al Padre... Hoy deseo decir que la apertura a Cristo, que como redentor del mundo 'se revela a sí mismo a la humanidad' de una manera total, sólo puede ser alcanzada a través de una relación más madura con el Padre y su amor... Haciendo al Padre presente como amor y compasión es, en la propia consciencia de Cristo, el criterio fundamental de su misión de ser el Mesías..."13


La devoción al Espíritu Santo

El Arzobispo Luis M. Martínez nos alecciona: "La consagración al Espíritu Santo tiene que ser total: nada tiene que separarnos de su posesión amorosa. Indudablemente las vacilaciones y deficiencias son parte de nuestra imperfección, pero aun así, nuestro amor no se puede apagar. Antes bien, tiene que levantar su llama divina hacia el amor infinito en medio de las vicisitudes humanas.

"La devoción real al Espíritu Santo, por tanto, no es algo superficial y temporal, sino algo profundo y constante, como la vida cristiana en sí misma; es el amor del alma que trata de corresponder al amor de Dios, es el don de la criatura que trata de ser agradecida al don divino, la cooperación humana que recibe la acción amorosa y eficaz de Dios. Así como el amor divino es eterno, su misericordia sin medida y su acción constante, nos corresponde a nosotros tener nuestro corazón siempre abierto a su amor, listo a recibir el don indescriptible, y conservar todos nuestros talentos dóciles al movimiento divino."14


Reflexión sobre la Escritura

San Pablo nos dice: "Sinceramente, para mí, Cristo es mi vida, y morir es una ventaja. Pero si la vida en este cuerpo me permite aún un trabajo provechoso ya no sé qué escoger. Estoy apretado por los dos lados. Por una parte desearía partir y estar con Cristo, lo que sería sin duda mucho mejor. Pero a ustedes les es más provechoso que yo permanezca en esta vida." (Fil. 1,21-24)

Deberíamos todos sentirnos inspirados por estas palabras de Pablo para reavivar nuestro amor y entusiasmo personal por Cristo. Después de todo, para nosotros nuestra vida debiera ser Cristo. ¿Qué más significa la palabra cristiano? Si reflexionamos en el significado de la palabra cristiano, llegamos a descubrir que idealmente significa un seguidor de Cristo, uno que se ha entregado totalmente a Cristo, uno para quien la vida no tiene sentido auténtico sin Cristo, uno que está deseando vivir y morir por Jesús y su causa. ¿Por qué a veces no dejamos a Jesús que influencie nuestras vidas como El debiera? ¿Por qué a veces tendemos a colocarle en el último lugar de nuestros pensamientos y caminamos en direcciones muy distintas que nos absorben en nosotros mismos? ¿Por qué, aparentemente, muchos cristianos se entusiasman con toda clase de proyectos, y sin embargo tienen un entusiasmo tan desesperanzado por el proyecto más importante que es el trabajo de Jesús? Como cristianos comprometidos, debiéramos usar los medios adecuados que nos prevengan de sucumbir en una actitud de este estilo.

Tenemos el privilegio y la responsabilidad de permitir a Jesús que viva a través nuestro. Jesús quiere vivir en nosotros. El quiere que le ayudemos a continuar su misión redentora en nosotros y a través de nosotros. Hace 2000 años Jesús recorrió a pie la tierra enseñando, curando los enfermos, perdonando pecados, derramando su amor y misericordia, escogiendo a los Apóstoles, formando su Iglesia. Con todo esto El estaba realizando lo que los teólogos llaman redención objetiva. Nosotros no teníamos parte en esto. Sin embargo, ahora estamos en el marco de la redención subjetiva -la aplicación de los frutos de la redención objetiva a los sujetos o personas individuales. En esta fase de la redención, Jesús pide ayuda. Pide que le prestemos nuestras manos, nuestras palabras, nuestra mente, nuestras voluntades, nuestros corazones.

En este trabajo de la inminente y esperada redención cada uno de nosotros tiene una misión especial, un papel especial que llevar a cabo. Nadie puede realizar la misión de otro. Cada uno de nosotros, siendo personas únicas, tiene una misión singular que desempeñar. Juan Cardenal Newman nos recuerda: "...todo ser viviente, alto o bajo, sabio o ignorante, joven o viejo, hombre o mujer, tiene una misión, tiene una tarea encomendada. No somos enviados a este mundo sin sentido; no hemos nacido por casualidad... Dios nos contempla a cada uno; El crea cada alma, El la hospeda en el cuerpo, una por una, con una finalidad. El necesita, se rebaja a sí mismo para necesitar, de cada uno de nosotros. Tiene un plan para cada uno de nosotros; somos todos iguales ante sus ojos, somos colocados en nuestros niveles y situaciones diferentes, no para que saquemos provecho para nosotros mismos, sino para trabajar en ellos para El. Como Cristo tiene su trabajo, nosotros también tenemos el nuestro; lo mismo que El está encantado de hacer su trabajo, nosotros tenemos que estar contentos de hacer el nuestro también."15

Llevamos a término nuestra misión en, con, por, y para Cristo. El está con nosotros mostrándonos el camino, enseñándonos amablemente cómo vivir de acuerdo al modelo de su propia vida. Nos anima en los días difíciles y oscuros. Constantemente nos recuerda su amor delicado y tierno por cada uno de nosotros. Nos inspira y anima a cosas mejores. Nos dice que nos quiere, que nos necesita, que piensa mucho en nosotros, que valora enormemente todo aquello con lo que cada uno de nosotros tiene que contribuir. Este es el Jesús al que seguimos. Vivir es Cristo.


El Cristiano y el Orden Social

El Vaticano II afirma: "Descendiendo a consecuencias prácticas de máxima urgencia, el Concilio inculca el respeto al hombre, de manera que cada uno, sin excepción de nadie, debe considerar al prójimo como a 'otro yo', cuidando en primer lugar de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente, no sea que imitemos a aquel rico que se despreocupó totalmente del pobre Lázaro.

"En nuestra época principalmente, urge la obligación de acercarnos a todos y de servirlos con eficacia cuando llegue el caso, ya se trate de ese anciano abandonado de todos, o de ese trabajador extranjero despreciado injustamente, o de ese desterrado, o de ese hijo ilegítimo que debe aguantar sin razón el pecado que él no cometió, o de ese hambriento...

"No sólo esto. Cuanto atenta contra la vida -homicidios de cualquier clase, genocidios, aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado-, cuanto viola la integridad de la persona humana, como por ejemplo, las mutilaciones, las torturas morales o físicas, los conatos sistemáticos para dominar la mente ajena; cuanto ofende a la dignidad humana, como son las condiciones infrahumanas de vida, las detenciones arbitrarias, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes; o las condiciones laborales degradantes, que reducen al operario al rango de mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana; todas estas prácticas y otras parecidas son en sí mismas infamantes, degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador."16


Una Oración por por los Sacerdotes

Muchos laicos rezan por nosotros, y de manera organizada. ¿No es justo que también nosotros recemos por todos nuestros hermanos en el sacerdocio, y de manera regular? Aquí sigue una oración que nos puede ayudar en este intento.

"Señor Jesús, Pastor Supremo del rebaño, te rogamos que por el inmenso amor y misericordia de tu Sagrado Corazón, atiendas todas las necesidades de tus sacerdotes, pastores del mundo entero. Te pedimos que retomes en tu Corazón todos aquellos sacerdotes que se han alejado de tu camino, que enciendas de nuevo el deseo de santidad en los corazones de aquellos sacerdotes que han caído en la tibieza, y que continúes otorgando a tus sacerdotes fervientes el deseo de una mayor santidad. Unidos a tu Corazón y el Corazón de María, te pedimos que envíes esta petición a tu Padre celestial, en la unidad del Espíritu Santo. Amén."

Esta oración ha sido tomada del Manual de Oraciones de los Asociados de Pastores de Cristo, una rama de los Ministerios de Pastores de Cristo. Los asociados son miembros de los grupos de oración que se reúnen regularmente a orar por las necesidades de toda la familia humana, pero especialmente por los sacerdotes. Si le interesa una o varias copias de este manual de oración, y más aún, si le gustaría recibir información de cómo comenzar un grupo de Pastores de Cristo, póngase en contacto con nosotros en la siguiente dirección:

Shepherds of Christ, P.O. Box 193, Morrow, Ohio 45152-0193
Teléfono (llamada gratis): 1-800-211-3041
Fax: 1-513-932-6791


San Luis de Montfort y la Consagración a Jesús y María

J. Patrick Gaffney, S.M.M., escribe sobre San Luis de Montfort: "La devoción profunda de Montfort a María es claramente Cristocéntrica. Así lo recalca firmemente el santo hasta el punto de que insistentemente enseña que si la devoción a María nos separa de Cristo debe ser rechazada como una tentación diabólica...Con María entramos en una unión más intensa y más inmediata con la Sabiduría Encarnada. Distanciar a María de la historia de la salvación y por tanto de la vida cristiana es, para Montfort, rechazar el plan de salvación establecido por el Padre.

"La aceptación de la realidad de nuestra fe vivida en plenitud es lo que Montfort llama 'La Consagración a la Sabiduría Eterna y Encarnada.' Este sometimiento amoroso y libre al plan de Dios nos renueva en el espíritu de tal manera que podamos 'llevar a cabo acciones importantes para Dios y para la salvación de las almas' (cf. La Devoción Auténtica, 214)...y todo tiene que ser hecho en la esfera de la influencia maternal de María para que podamos, como ella, ser templos del Espíritu Santo y de esta manera se renueve la faz de la tierra."17

Aquí tenemos unas palabras del mismo San Luis: "Cuanto más uno está consagrado a María, más consagrado está a Jesús."18


Acto de Consagración

Señor Jesús, Pastor Principal del Rebaño, consagro mi vida sacerdotal a tu Corazón, traspasado en el Calvario por nuestro amor. De tu Corazón traspasado nació la Iglesia, la Iglesia a la que me has llamado, como sacerdote, para servir de la manera más selecta. Revelas tu Corazón como el símbolo de tu amor en todos sus aspectos, incluyendo el más delicado amor por mí, a quien has elegido como tu sacerdote-compañero. Ayúdame siempre para entregar mi vida en servicio a Dios y al prójimo. Corazón de Jesús yo pongo en Ti mi confianza!

Bienaventurada Virgen María, me consagro a tu maternal e Inmaculado Corazón, este Corazón que es el símbolo de tu vida de amor. Tú eres la Madre de mi Salvador. Tú eres también mi Madre. Tú me quieres con el más selecto amor como si fuese tu único hijo-sacerdote. Y en respuesta, me entrego enteramente a tu amor y protección maternal. Tú seguiste a Jesús a la perfección. Tú eres el primer y perfecto discípulo. Enséñame a imitarte en la forma de presentar a Cristo. Sé mi maternal intercesora para que a través de tu Corazón Inmaculado yo pueda ser guiado a una unión cada vez más cercana al traspasado Corazón de Jesús, Primer Pastor del Rebaño, que me conduce al Padre en el Espíritu Santo.


Cartas

Aquí están algunas de las muchas cartas que hemos estado recibiendo, buen número de ellas y de manera creciente vienen de otros países distintos a USA. Esto es un indicativo de cómo se está extendiendo internacionalmente la circulación de esta Carta.


Querido Padre:

En este día llegaron dos copias de su publicación católica a la mesa de mi estudio. Puse la demás correspondencia aparte y leí su publicación.

Se hizo propaganda por sí misma. Así pues, le suplicaría 60 copias para que puedan ser distribuidas entre nuestros sacerdotes, hermanos, hermanas, diáconos y catequistas.

Estoy seguro que apreciarán lo que usted les envía.

Mis bendiciones y mejores deseos.

Su servidor en Cristo,
Cardenal Pío Taofinu'u
Arzobispo de Samoa-Apia


Querido Padre Eduardo:

Gracias por su carta Pastores de Cristo. Está poniendo en manos de nuestros sacerdotes materiales muy adecuados para la lectura espiritual y para charlas y homilías. Yo mismo encontraré este material muy provechoso para mi apostolado de dirigir reconciliaciones y retiros a seminaristas y sacerdotes.

Me agradaría tener 60 copias de cada ejemplar de esta Carta comenzando desde su próxima publicación.

Permítame extender a usted y a sus compañeros en el apostolado mi aprecio y gratitud por ampliar su ayuda a sus compañeros sacerdotes en su ejercicio ministerial. El Señor le bendiga.

Sinceramente suyo,
Angel N. Lagdameo
Obispo de Dumaguete, Filipinas


Querido Padre Carter:

Acabo de leer el ejemplar número 2, 1998, de Pastores de Cristo.

Lo he disfrutado. Tiene auténtica profundidad espiritual. De manera especial sabrosamente degusté los trozos sobre la Libertad Espiritual de S. Juan de la Cruz. Realmente todos los fragmentos merecen la pena. Me gustó la mezcla de los fragmentos tradicionales (las dos oraciones de consagración y Anima Christi) y sus citas de escritores contemporáneos como Henri Nouwen y Robert Schwartz.

Fue un acto del Espíritu Santo -intervención divina- que yo leyera esta carta. Como todos los sacerdotes, recibo demasiada correspondencia no deseada que automáticamente tiro un montón de ella sin mirarla. No sé cómo eché una mirada a su carta el 21 de Mayo, día de mi cumpleaños. Su carta fue mi mejor regalo de cumpleaños. Continúe con este buen trabajo.

En Cristo,
Padre Eamon Tobin, Cocoa Beach, Florida


Querido Padre Carter:

Gracias por su carta de espiritualidad sacerdotal, "Pastores de Cristo". Es una publicación a la vez informativa e inspiradora.

En la paz de Cristo,
Padre Austin Green, O.P. Universidad de Dallas


NOTAS:

  1. Las citas bíblicas son tomadas de La Nueva Biblia Latinoamericana, Ediciones Paulinas (Madrid) y Verbo Divino (Estella, Navarra).
  2. "De los Escritos Diversos de la Historia de la Orden de Predicadores", tal como aparecen en La Liturgia de las Horas, Catholic Book Publishing Co., Vol IV, p. 1302.
  3. José Cardenal Bernardin, El don de la Paz, Loyola University Press, pp. 151-153.
  4. Los Documentos del Vaticano II, "Constitución sobre Sagrada Liturgia", Librería Parroquial de Clavaría, S.A. de C.V. México, Núm. 48.
  5. Juan Pablo II, Fuentes de Renovación: La Puesta a Punto del Vaticano II, traducido por P.S. Falla, Harper & Row, p. 225
  6. M. Raymond, O.C.S.O., Esto es Amor, Bruce, p. 106.
  7. Maurice de la Taille, S.J., El Misterio de la Fe: Libro 2, "El Sacrificio de la Iglesia", traducido por José Carroll y P.J. Dalton, Sheed & Ward, p. 240.
  8. José Cardenal Bernardin, El don de la Paz, Loyola Press, University Press, pp. 96-100.
  9. Tomás Merton, El Hombre Nuevo, Farrar, Straus y Cudaby, p. 231.
  10. Los Documentos del Vaticano II, op. cit., "Decreto sobre el Ministerio y la Vida de los Presbíteros", Núm. 12
  11. Ibid, "Decreto sobre la Formación Sacerdotal", Núm. 8
  12. Directorio sobre el Ministerio y la Vida de los Sacerdotes tal como aparece en El Interior del Vaticano, Suplemento Especial, Nov., 1994, Núm. 13.
  13. Juan Pablo II, Sumérgete en la Misericordia, tal como aparece en Las Encíclicas de Juan Pablo II, publicado con introducciones de J. Michael Miller, C.S.R., Our Sunday Visitor Publishing Division, Núm. 1.4 y 3.4.
  14. Arzobispo Luis M. Martínez, El Santificador, Pauline Books y Media, p. 48
  15. Juan Cardenal Newman, Discursos Dirigidos a Asambleas Mixtas, Longmans, Green, y Co., p. 111-112.
  16. Los Documentos del Vaticano II, op. cit., "Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Actual". Núm. 27
  17. Dios Solo, La Colección de Trabajos de S. Luis de Montfort, p. XV.
  18. San Luis de Montfort, La Devoción Auténtica, tal como aparece en Dios Solo, op. cit., p.327.

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1998, EJEMPLAR NÚM. 4
Pastores de Cristo

Los Ministerios de Pastores de Cristo
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U.S.A.

Pastores de Cristo, una publicación de espiritualidad para sacerdotes, se edita cada dos meses por Shepeherds of Christ Ministries, P.O. Box 193, Morrow, Ohio 45152-0193, USA. Como su distribución es gratis para todos los sacerdotes de los Estados Unidos, y se está extendiendo internacionalmente, sus donaciones son muy importantes para nosotros. Sugerencias y comentarios son bienvenidos, así como los cambios de dirección y direcciones de los [sacerdotes] recién ordenados. El permiso de reproducción está garantizado para uso no-comercial. Editor P. Edward Carter S.J., Profesor de Teología en la Universidad Javier en Cincinnati, Ohio, USA, es el Director Espiritual para Shepherds of Christ Ministries. Presidente de la junta de Directores es John Weickert. Presentación del Buen Pastor por el Hermano Jerome Pryor J.S. Arreglos y diseños gráficos por Cathy Ring. También dedicado al progreso espiritual de los sacerdotes está funcionando una red de conexión mundial de grupos de oración para laicos/religiosos, Asociados a Pastores de Cristo, oficina principal en 2919 Shawhan Road, Morrow, Ohio 45152, USA telefono 513-932-4451, fax 513-932-6791.


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