
Para Comprender Mejor La Santa Misa
Una Jornada Hacia el Corazón de Jesús
Rita Ring
Shepherds of Christ Publications
Madison, Indiana
El Paso, Texas
Este libro es publicado por Shepherds of Christ Publications, un subsidiario de Ministerios Pastores de Cristo, una asociación pública religiosa y caritativa organizada para fomentar la devoción a los Dos Corazones, el Sagrado Corazón de Jesús y el Corazón Inmaculado de María.
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IMPRIMATUR
Obispo D. Hilario Chávez Joya
Gobierno Eclesiástico
Diócesis de Nuevo Casas Grandes, Chih. México.
11 de Enero del 2003
Traducido y revisado por Fernando
González Galache y por Martha González Galache
Copyright © 2003 Ministerios Pastores de Cristo
Todos los derechos están reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida de cualquier forma sin el permiso por escrito del editor. Para información contácte a Shepherds of Christ Publications.
Primera Impresión: 2005
Este es el primero de una serie de libros.
Dedicación
Dedico este libro a mi amado Jesús, a mi Madre María y a mi Director Espiritual el Padre Edward J. Carter S.J.
Esta es una labor de amor. Presento este libro a mi Padre amoroso en el Espíritu Santo, a través del Corazón traspasado de Jesús con mi Madre María a mi lado.
Reconocimientos
El autor reconoce el uso de extractos de los siguientes materiales:
Las citas de las Santas Escrituras fueron tomadas de La Biblia
Latinoamérica, San Pablo: Editorial Verbo Divino & Edición revisada 1995. 55a Edición
Padre. Edward J. Carter, S.J., La Espiritualidad de Fátima y Medjugorje, Milford: Faith Publishing Co. 1994.
El Plan de Paz del Cielo de Nuestra Señora, Rockford: TAN Books and Publishers, Inc., 1983.
Y Gracias Especiales A:
Padre Edward J. Carter
Fernando González
Martha González
Tabla de Contenido
CAPITULOS DE INTRODUCCION AL DIARIO
1. 2 de Enero de 1997
— Oración para Antes del Santo Sacrificio de la Misa
2. 19 de Diciembre de 1996
Título: Hay un Hombre en la Cruz
Canto: Te Amo Jesús
3. 26 de Diciembre de 1996
Título: Unión con Jesús
— Oración para Unión con Jesús
4. 26 de Diciembre de 1996
Título: El Sacerdote y la Misa
5. 10 de Enero de 1997
Título: Los Sacerdotes y la Consagración
— Oración al Espíritu Santo
— Acto de Consagración
6. 20 de Agosto de 1996
Título: Meditaciones del Rosario para los Misterios Dolorosos
7. 6 de Diciembre de 1996, Viernes Primero
Título: Pastores de Cristo y Fátima
6 de Noviembre de 1996
8. 27 de Diciembre de 1996
Título: La Misa y Fátima
9. 27 de Diciembre de 1996, Primer Sábado
Título: Jesús la Luz del Mundo
10. 27 de Dicimembre de 1996
Título: Conclusión
DEDICACION DE ESTOS ESCRITOS
SEPTIEMBRE
11. 1 de Septiembre de 1995, Viernes Primero
Título: Qué Tiernamente Nos Ama Jesús
12. 2 de Septiembre de 1995, Sábado Primero
Título: Voy hacia Mi Señor y Muero a Mis Modos Egoístas
13. 3 de Septiembre de 1995
Título: El Bien que Yo Hago Actúa como las Olitas en un Estanque
14. 4 de Septiembre de 1995, Día del Trabajo, 8:45 a.m.
Título: Mi Seguridad Se Encuentra en Ti
15. 4 de Septiembre de 1995
Título: Tomen Su Misión en Serio
16. 5 de Septiembre de 1995
Título: Una Confesión
17. 6 de Septiembre de 1995, 9:15 a.m.
Título: ¿Vemos los Corazones?
18. 7 de Septiembre de 1995
Título: No se Detengan, Hablen a las Monjas y a los Sacerdotes
19. 19 de Septiembre de 1995
Título: Este Es un Llamado Urgente
20. 20 de Septiembre de 1995
Título: Jesús Nos da Grandes Regalos
21. 21 de Septiembre de 1995
Título: Almas Frías y Calientes
22. 20 de Septiembre de 1995
Título: Por Cristo, con él y en él
23. 23 de Septiembre de 1995
Título: Jesús Se Ofreció, Ofrezcámonos Nosotros
24. 24 de Septiembre de 1995
Título: Experimenten La Presencia de Dios Dentro de Ustedes
25. 25 de Septiembre de 1995
Título: Vivir sin Dios es Simplemente Existir
26. 28 de Septiembre de 1995
Título: Contemplen el Rostro
27. 29 de Septiembre de 1995
28. 30 de Septiembre de 1995
Título: En el Bautismo, Jesús Vive en Nosotros
OCTUBRE
29. 1 de Octubre de 1995
Título: Sufro por los Hijos
30. 1 de Octubre de 1995
Título: Experimenten los Misterios de la Vida de Jesús en el Rosario
31. 1 de Octubre de 1995
Título: En la Noche Más Obscura, Conocí a Mi Dios
32. 3 de Octubre de 1995
Título: El Vientre Sagrado de María
33. 4 de Octubre de 1995
Título: Nuestra Arma Poderosa, el Rosario
34. 5 de Octubre de 1995
Título: Amor Más Allá del Amor Se Encuentra en los Corazones de Jesús y María
35. 5 de Octubre de 1995
Título: La Reparación es la base del Mensaje de Fátima
36. 8 de Octubre de 1995
Título: Despierten, Hijos de Dios
37. 9 de Octubre de 1995
38. 9 de Octubre de 1995
Título: Conocer a Dios es Amarlo
39. 11 de Octubre de 1995 4:17 a.m.
Título: Vean el Sufrimiento como un Regalo
40. 11 de Octubre de 1995
Título: Debemos Seguir Adelante con una Bandera Blanca
41. 11 de Octubre de 1995
Título: Experimentando a Dios en Misa
42. 11 de Octubre de 1995
43. 12 de Octubre de 1995
Título: El Sacrificio de la Misa
44. 12 de Octubre de 1995
Título: La Misa
45. 13 de Octubre de 1995
Título: Las Pavesas Ardientes del Corazón de Jesús
46. 15 de Octubre de 1995, 3:00 a.m.
Título: Apareció en el Cielo una Mujer, María
47. 16 de Octubre de 1995, Día de la Celebración de Santa Margarita María
Título: Un Sacerdote Santo en la Misa
48. 17 de Octubre de 1995
Título: Soy Crucificada con Jesús
49. 17 de Octubre de 1995
Título: Las Blasfemias a María
50. 18 de Octubre de 1995
Título: El Corazón de María debe ser Venerado Junto al Corazón de Jesús
51. 18 de Octubre de 1995
Título: Estoy Perdida en Dios
52. 19 de Octubre de 1995
Título: Yo Dependo Totalmente de la Gracia de Dios
53. 19 de Octubre de 1995
Título: Bautismo en el Espíritu Santo
54. 19 de Octubre de 1995
Título: Dios Nos Ama en Nuestra Debilidad
55. 20 de Octubre de 1995
Título: Unanse en Los Corazones de Jesús y María y Mutuamente
56. 21 de Octubre de 1995
Título: En el Sufrimiento Hay Alegría
57. 22 de Octubre de 1995
Título: La Misa
58. 23 de Octubre de 1995
Título: El Espíritu Santo
59. 24 de Octubre de 1995
Título: Nuestra Alma Inmortal
60. 24 de Octubre de 1995
Título: El Corazón Traspasado de Cristo
61. 26 de Octubre de 1995
Título: Al Unirme a Jesús Amo Más a los Demás
62. 27 de Octubre de 1995
Título: Mi Precioso Jesús
63. 30 de Octubre de 1995
Título: Estoy Casada con Dios
64. 31 de Octubre de 1995
Título: Halloween
NOVIEMBRE
65. 1 de Noviembre de 1995
Título: Me Encanta que Jesús Me Ame
66. 2 de Noviembre de 1995
Título: La Juventud Difundirá el Amor de Jesús al Mundo
67. 2 de Noviembre de 1995
Título: Jesús y María Quieren Nuestro Amor
68. 6 de Noviembre de 1995
Título: Notas del Rosario
69. 7 de Noviembre de 1995, 8:15 a.m.
Título: Sientan el Dolor por Dentro
70. 8 de Noviembre de 1995
Título: Quiero la Gracia para Amar a Dios Más
71. 8 de Noviembre de 1995
Título: La Promesa de Nuestra Señora en Fátima
72. 11 de Noviembre de 1995
Título: Sientan la Prescencia de Dios
73. 13 de Noviembre de 1995
Título: Amor
74. 13 de Noviembre de 1995
75. 15 de Noviembre de 1995, 1:30 a.m.
Título: Den a Dios Toda la Gloria y Alabanza
76. 15 de Noviembre de 1995
Título: Vayan a la Profundidad del Más Allá
77. 15 de Noviembre de 1995
Título: Enfóquense en la Vida Interior
78. 15 de Noviembre de 1995, 1:15 a.m.
Título: Sientan el Dolor de Jesús y María
79. 15 de Noviembre de 1995
Título: La Acción Más Grande que Puedo Hacer Es Amar a Dios
80. 17 de Noviembre de 1995, 8:15 a.m.
Título: Imprégnense de la Vida de Jesús
81. 21 de Noviembre de 1995
Título: Quiero estar Envuelta en la Divina Prescencia de Dios
82. 24 de Noviembre de 1995
Título: Los Niños Necesitan Saber Cuanto Los Ama Jesús
83. 24 de Noviembre de 1995
Título: Dios Alimenta el Alma Hambrienta
84. 26 de Noviembre de 1995
Título: Soy un Bebé en el Pecho de Mi Madre
85. 26 de Noviembre de 1995
Título: María Es la Mediadora de Toda Gracia
86. 27 de Noviembre de 1995
Título: Den de Comer a los Hambrientos
87. 28 de Noviembre de 1995
Título: El Espíritu Santo
88. 28 de Noviembre de 1995
Título: El Misterio del Amor de Dios
89. 30 de Noviembre de 1995
Título: La Encarnación
DICIEMBRE
90. 1 de Diciembre de 1995
Título: Cristo que Viene del Corazón
91. 1 de Diciembre de 1995
Título: Desde los Corazones de Jesús y María Puesto que Ellos Viven en Mi Corazón
92. 1 de Diciembre de 1995
Título: ¿Las Monjas...Sacerdotes?
93. 3 de Diciembre de 1995, 5:30 p.m.
Título: María Da a Luz al Cristo en Mí
94. 5 de Diciembre de 1995
Título: María Madre Nuestra
95. 8 de Diciembre de 1995
Título: Formado en el Vientre de María
96. 8 de Diciembre de 1995
Título: La Inmaculada Concepción
97. 8 de Diciembre de 1995, entre las 12 p.m. y las 3 p.m.
Título: Los Hombres Tienen su Papel; Las Mujeres Tienen el de Ellas
98. 10 de Diciembre de 1995, Segundo Domingo de Adviento, 7:15 a.m.
Título: Unión Es Dar
99. 11 de Diciembre de 1995
Título: Conocemos a Dios a través de la Palabra
100. 11 de Diciembre de 1995
Título: Es a través de María que Recibimos a Cristo
101. 11 de Diciembre de 1995
Título: Debemos Arrepentirnos de Nuestros Pecados
102. 13 de Diciembre de 1995
Título: Tanto Sufrimiento por los Religiosos y Niños
103. 14 de Diciembre de 1995
Título: La Gente Platica y Se Ríe después de la Comunión
104. 15 de Diciembre de 1995 12:00 p.m - 3:00 p.m.
105. 15 de Diciembre de 1995, 12:30 p.m.
Título: Dios Me Envolvió en Su Abrazo Divino
106. 15 de Diciembre de 1995
Título: Dios me Toca de una Manera Especial
107. 16 de Diciembre de 1995
Título: Una Oración Enfrente del Sagrario para Mi Amante Divino
108. 16 de Diciembre de 1995, 8:30 a.m.
Título: Quiero Darle a Jesús el Más Grande Amor
109. 16 de Diciembre de 1995
110. 17 de Diciembre de 1995 12:00 p.m.
Título: El Cuarto Rojo
111. 17 de Diciembre de 1995
Título: La Tierra Se Detuvo y Toqué el Cielo
112. 18 de Diciembre de 1995
Título: En lo Más Recóndito del Corazón de Jesús
113. 19 de Diciembre de 1995
Título: Alimenten las Almas Hambrientas
114. 20 de Diciembre de 1995
Título: Mis Experiencias
115. 21 de Diciembre de 1995, entre las 3:00 p.m. y las 4:00 p.m.
Título: Las Relaciones: Estén Unidos en Un Corazón con Toda la Humanidad
116. 22 de Diciembre de 1995, 6:45 p.m.
Título: Sobre la Magnífica
117. 24 de Diciembre de 1995
Título: Amen a Jesús Calladamente
118. 26 de Diciembre de 1995, 12:15 p.m.,
Título: Hagan las Cosas Ordinarias con Amor
119. 27 de Diciembre de 1995
Título: Oración para antes del Santo Sacrificio de la Misa
120. 27 de Diciembre de 1995
Título: Amemos Los Corazones de Jesús y María al Recibir la Santa Eucaristía
121. 27 de Diciembre de 1995
Título: Es en la Cruz que Seremos Llevados a Nueva Vida
122. 27 de Diciembre de 1995
Título: Jesús y María Vienen con Espinas en Sus Corazones
123. 28 de Diciembre de 1995
Título: Lleven la Cruz de Cristo en Su Corazón
124. 29 de Diciembre de 1995
Título: Madre de Dios
125. 29 de Diciembre de 1995
Título: Unida con el Hijo y Nuestro Padre
126. 29 de Diciembre de 1995
Título: Dios Sopla Su Amor Divino y Nuestra Alma Se Limpia
127. 29 de Diciembre de 1995
Título: Carne de Mi Carne, Sangre de Mi Sangre
128. 29 de Diciembre de 1995
Título: Notas
129. 31 de Diciembre de 1995
Título: Los Dolores de María
130. 31 de Diciembre de 1995,
Título: La Prescencia de María
IMAGENES
EL VIA CRUCIS
LOS SIETE DOLORES
CANTOS
NOTAS
Manual de Oraciones
Otras Oraciones
Oraciones Diarias para Niños
Oraciones Diarias para Jovenes Adultos
¿Quiere sacerdotes santos?
Portada de Atrás
Un gran número de las narraciones de mi diario fueron escritas entre las 12.00 p.m. y las 3:00 p.m.
Este libro es para ayudar a que nos unamos más profundamente al sacrificio más grande que existe hoy sobre la tierra. Este libro es para ayudarnos a estar unidos en este sacrificio único a lo largo del mundo y ayudarnos a vivir como hijos de Dios, de acuerdo al plan del Padre, como un solo cuerpo en él. Al consagrar nuestros corazones a los Corazones de Jesús y María, y al habitar en sus Corazones, ellos viven en nosotros hoy en este mundo. Nosotros somos las luces para este mundo. Nuestros corazones son iluminados con el poder de "...la luz del mundo...", (Jn. 8:12) Jesucristo, Hijo del Dios viviente. Cuando habitamos en los Corazones de Jesús y María, nos conectamos y brillamos con su amor ferviente. Somos atrapados en el abrazo del amor. El Padre ve este mundo y ve la obscuridad. Sus hijitos que están consagrados a los Corazones de Jesús y María son las luces que brillan en el mundo obscuro.
Mientras el Movimiento Pastores de Cristo se va extendiendo sobre la tierra y más y más de los hijos de Dios se unan al rebaño, más y más corazones serán iluminados con el fuego del amor de Dios. Nosotros ayudaremos a dar lugar a esa era en la cual habrá un rebaño y un Pastor. Habrá una era de paz en la cual el Corazón Inmaculado de María triunfará y el Sagrado Corazón de Jesús reinará. El Movimiento Pastores de Cristo existe para ayudar en la renovación de la Iglesia y del mundo. Nosotros nos saturamos con gracia cuando habitamos en sus Corazones. Estamos siendo utilizados para ayudar a dar lugar al triunfo del Corazón Inmaculado de María y al reinado del Sagrado Corazón de Jesús. Queremos estar profundamente unidos al Corazón de Jesús y al Corazón de María al acercarnos cada vez más al Padre en el Espíritu Santo.
Este no es un estudio completo sobre la Misa. Yo no soy teóloga. Estoy relatando aquí mis experiencias personales sobre mi jornada hacia el Corazón de Jesús. No me gradué con una especialización en el idioma Inglés. Estudié matemáticas y enseñé esta materia en la preparatoria y principalmente en la universidad. Soy esposa y madre de cuatro hijos. He estado casada por 27 años. Escribo este libro por que quiero compartir el amor que tengo por mi amado Jesús. Amo tanto la Eucaristía y la Misa. Quiero escribir sobre este tema. Estoy relatando mis experiencias en la Misa y ante el sagrario. Muchas de las experiencias que se encuentran en este libro fueron recibidas en la Iglesia Católica Holy Cross-Immaculata (La Santa Cruz - Inmaculada) en Mount Adams y durante la Santa Misa.
Bajo la guía de mi director espiritual, el Padre Edward J. Carter, S.J., he relatado aquí mis experiencias. El es una gran parte de todas mis iluminaciones. Estoy muy agradecida por todos sus regalos y el tiempo que él ha compartido conmigo. Este libro, el cual contiene las experiencias de mi diario, es un esfuerzo colectivo de su dirección y mi informe sobre estas experiencias.
Espero que este libro los conduzca más profundamente hacia el Sagrado Corazón de Jesús por medio del purísimo e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre. Espero que los ayude a amar más y más a Dios por medio de la Misa y la Eucaristía.
Los Amo.
Rita
"En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén. Que la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté con todos ustedes."
Dios derrama su gracia en este Santo Sacrificio de la Misa. El mayor regalo es cuando Dios se entrega a nosotros.
Compartimos con Dios su vida, que se nos da abundantemente en la Misa.
El se entrega a nosotros y nosotros nos entregamos a él. La gran relación de amor entre Dios y el hombre: su Santa Misa.
El sacerdote es otro Cristo para nosotros. Es Cristo presente, celebrando la Misa, por medio del sacerdote. Debemos ver a Cristo en el sacerdote, verlo celebrar la Misa, ver su hermoso cabello café, su rostro apacible, verlo, Nuestro Salvador. Este Jesucristo que vino, nació como un niño y se entregó hasta su muerte en la cruz para que pudieramos participar en su vida. Veámoslo hoy en la Misa, entregándose en el regalo más grande de todos. El nos da su amor divino y su vida divina.
Oh, te damos gracias por tu vida. Sabemos que Jesús murió, resucitó y nos hizo partícipes en su vida santa. Hoy su vida se derrama abundantemente como una fuente para todos nosotros, especialmente en la Misa.
Entonces, escuchamos su palabra. Dejemos que la palabra de Dios penetre en nuestro ser. Sintamos esta Palabra Viva de Dios. Como una espada de dos-filos, viene con una gran convicción y amor y penetra en las almas de los fieles con semejante amor. Es en verdad alimento, alimento para nuestra alma.
Jesús es el Buen Pastor. El nos habla. Nos da lo que queremos. "El Señor es mi pastor: nada me falta." (Ps. 23:1)
El Señor nos da verdes pastos y su agua se derrama y nos refresca. El derrama su gracia como una fuente para alimentarnos con su vida.
El es un Dios justo, bueno y afable, todo amoroso, porque él es Amor. No queremos nada más, porque él nos derrama su amor y su vida en la Misa. Celebramos su Cuerpo y su Sangre y somos alimentados con su Palabra. Nos hacemos uno en él y él participa con nosotros.
Es a través de la Misa celebrada por las manos de un sacerdote santo, que experimentaremos la Misa de la manera que Cristo pretende. Estos escritos son conocimientos los cuales espero ayuden a conducirlos a la fuente de agua que da vida, la fuente de vida y amor que Cristo derrama en la Misa.
Habrá una tierra nueva en donde los hombres verán con la luz de siete soles. Conocerán a Dios. Un pueblo que camina en tinieblas verá una gran luz. Ya no estarán ciegos, serán iluminados, amarán a Dios con el más profundo amor en la Misa. Celebrarán su Cuerpo y su Sangre y se unirán como un solo cuerpo en su santa Iglesia a través de la vida de Cristo que se nos da en la Eucaristía.
Beberemos abundantemente de la fuente de gracia que Jesús derrama en la Misa. Estaremos llenos de su amor, absorbidos en el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y celebrando su vida divina.
Vemos con la visión de Dios. Tomamos parte en semejante unión con Dios. Vemos con la luz que nos da el Espíritu. El sacerdote celebra la Misa y conocemos a Dios intensamente en esta unión. Somos saturados con su vida que fluye de las manos de su sacerdote consagrado.
Y lo veo, al sacerdote, y veo a Jesús allí. Lo veo entregándose a Mí. Veo la Ciudad nueva y Santa. ¡Veo con una gran claridad el gran regalo que Dios nos da en la Misa!
Aprendemos cómo amar en la Misa, porque nos unimos a Dios. El nos da una participación tan íntima en su amor divino, que llevamos su amor al mundo. En esta unión conocemos su amor a un intenso grado y llevamos este amor a los demás. Participamos de una manera intensa en su acto divino de amar. El, quien es amor, se entrega a nosotros y somos absorbidos en su amor y conocemos intensamente cómo ama Dios. Nos llenamos de amor a Dios y hacia los demás porque, en la unidad, él está amando a través de nosotros. El nos da conocimientos hacia la capacidad de su amor y conocemos el poder de su amor con una intensidad que antes no conocíamos.
Entonces, rezamos. Ofrecemos nuestras intenciones por esta Misa. Ahora somos nosotros los que intercedemos ante él para que derrame su gracia sobre nosotros y nos ayude con estas intenciones.
Pedimos por este reinado de paz, donde el Sagrado Corazón de Jesús reinará, el Inmaculado Corazón de María triunfará y el hombre amará y adorará fervientemente a Dios con ardiente amor. Oramos por todas las almas y por la Iglesia y pedimos su ayuda, su amor y su gracia.
Nos ofrecemos como un sacrificio. Ofrecemos el pan que se convertirá en el pan de vida.
El sacerdote mezcla el agua y el vino.
Ofrecemos el vino que se convertirá en nuestra bebida espiritual - Su Sangre.
Yo me entrego a Jesús y ruego ser limpiada de mis pecados con el lavatorio de las manos.
"El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia"
Le pedimos al Señor que acepte los regalos que queremos darle, le damos gracias, elevamos nuestros corazones en agradecimiento y alabanza y cantamos:
"Santo, Santo Dios de fuerza y de poder..." - le cantamos alabanzas y le damos gracias - oh, Dios te amamos tanto.
Mi corazón está tan lleno de admiración. Lloro por que amo tanto a Dios.
Amo cada palabra en la Misa. El sacerdote consagra la hostia y la convierte en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo.
Oh, quiero llorar porque estoy tan impresionada por lo que pasa en la Consagración. Me uno en la unidad con el sacerdote, con Cristo y con todos los presentes, con el cielo y la tierra. Soy uno en ese momento, unida al sacrificio de Cristo entregándose al Padre.
Este es el momento cuando me uno en semejante unidad con Cristo en la pureza del corazón de María. Me entrego como un sacrificio. Me ofrezco al Padre.
El Padre baja su mirada y nos ve unidos al sacrificio de su Hijo. Es en esta unidad que su gracia es derramada sobre nosotros, donde morimos a todo aquello que no es de Dios y el Espíritu Santo obra en el corazón de María y nos llena con su vida.
Estoy en éxtasis al darme más y más cuenta del gran regalo de amor que Dios nos da en su Santa Misa. Me lleva a semejantes alturas, el estar envuelta en la presencia de Dios. Es un rapto, este Santo Sacrificio de la Misa.
Es un gran regalo, el vivir esta intensa presencia del Dios Omnipotente: Por Cristo, con él y en él.
Le rezamos al Padre como Jesús nos enseñó y pedimos, "venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.²
Rezamos: "Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor."
Pedimos por la paz en nuestros corazones. Nosotros compartimos esta paz con los demás. Luego, rogamos al Cordero de Dios. Quiero postrarme hasta el suelo y pedir su gracia, misericordia y perdón por nuestros pecados.
Por favor, Dios, veo que somos pecadores. Quiero que la gracia y la misericordia fluyan abundantemente.
El levanta la Hostia y dice: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. "
Respondemos: "Señor, yo no soy digno de que vengas a mí, pero una palabra tuya bastará para sanarme."
Recibo al Dios Omnipotente en la Comunión. Lo único que quiero es a él. Oh, Dios, te quiero, te adoro, te alabo, te amo.
Oh, por este momento cuando Dios se entrega a mí. Oh, Dios, las palabras no pueden expresar este momento - esta intensa presencia tuya dentro de mi ser. ¡Oh, dulce Salvador, te amo!
Tú te compartes tan íntimamente conmigo. Imprimes en mi alma un conocimiento de tu Divino Ser que es muy íntimo en esta Comunión cuando te entregas a mí.
Oh, dejemos que nuestros corazones estén abiertos a la gracia de Dios para que conozcamos más este gran regalo, para que participemos más completamente en este grandísimo acto de amor con la Divinidad.
El se comparte con nosotros, el Dios Omnipotente, en semejante unidad. Esta es la manera más grandiosa de unirnos unos a otros, de unirnos mutuamente en la Misa y en la Comunión.
Y así canto el amor de Dios, el amor a su Misa. Les ruego que pidan la gracia para que él les enseñe en estos escritos sobre su gran relación de amor con el hombre, el regalo de sí mismo, el regalo que él nos da en la Misa.
¡El Santo Sacrificio, el sacrificio del Calvario, sacramentalmente-hecho presente en la Misa cuando Jesús se entrega a nosotros con el mayor amor!
¿Y qué nos pide Dios como respuesta? El nos pide que nos amemos los unos a los otros, que le demos la gloria, las gracias y la adoración que le debemos como el Dios Omnipotente.
Dios nos envía con su bendición para compartir su más íntimo amor con todos. Nosotros vamos adelante como otros Cristos en el mundo. Porque él está vivo hoy y vive en nosotros y da su amor a los demás por medio de nosotros. Actuamos como conductos de la vida de Jesús unos a otros.
La Misa es la fuente más rica de la vida de Jesús. Su vida fluye a través del cuerpo, la Iglesia, especialmente por medio de los Sacramentos y la Misa.
Oh, Jesús, desde la fuente de vida que se derrama de tu Corazón traspasado, danos sacerdotes santos, cuyos corazones estén consagrados a los Corazones de Jesús y María para celebrar la Misa - que haya una gran unidad entre el sacerdote y Cristo para que su gracia fluya abundantemente.
Estamos sedientos de la fuente de vida que se derrama del Corazón traspasado de Cristo. Es su vida lo que buscamos y la encontramos en la Iglesia. Es su amor lo que queremos y experimentamos la más grande relación de amor con Dios en la Misa.
Estos libros sobre la Misa son relatos de mi íntima relación de amor con nuestro Dios Omnipotente. Muchas experiencias fueron iluminaciones que recibí en la Misa.
Les recomiendo firmemente a todos que recen, que digan la Oración al Espíritu Santo, las Oraciones de Consagración y la Oración para antes del Santo Sacrificio de la Misa, antes de Misa. (Estas oraciones prosiguen a este mensaje).
Este libro es la jornada hacia dentro del cuarto rojo, la cámara interna del Sagrado Corazón de Jesús, a través de la puerta, el Corazón puro e Inmaculado de su Madre.
Es en la Misa donde nos entregamos con gran amor a nuestro Santo Dios. El se entrega a nosotros y nosotros nos entregamos a él.
Oración para antes del Santo Sacrificio de la Misa
Permíteme, Señor, ser un sacrificio santo y unirme con Dios en el sacramento de su mayor amor.
Quiero hacerme uno con él, en este acto de amor, en el cual él se entrega a mí y yo me entrego a él como un sacrificio. Permíteme ser un sacrificio santo conforme me uno con él en este mi acto del más grande amor hacia él.
Permíteme unirme más con él, para que pueda amarlo más profundamente. Que pueda yo ayudar a hacer reparación a su adorable Corazón y al Corazón de su Madre, María. Con el mayor amor, me ofrezco a ti y suplico que aceptes mi sacrificio de amor sincero. Me entrego a ti, y me uno en tu regalo de tu entrega a mí. Ven y toma posesión de mi alma.
Purifícame, fortaléceme, sáname. Amado Espíritu Santo actúa en el corazón de María para hacerme cada vez más como Jesús.
Padre, te ofrezco este mi sacrificio, unido a ti con Jesús en el Espíritu Santo. Ayúdame a amar a Dios más profundamente en este acto de mi mayor amor.
Dame la gracia de crecer en sabiduría, amor, y servicio a ti, y que ésto sea mi mayor participación en la Misa. Dame las mayores gracias para amarte profundamente en esta Misa, tú que eres tan merecedor de mi amor.
Hay un Hombre en la Cruz
Dios quiere unión con nosotros. El quiere fuego. Muchos tratan de amar a Dios con un corazón frío. Le dicen a Dios palabras porque ellos piensan que son amorosas y deberían de decírselas.
Cuando uno ama, no necesita ser impulsado a decir palabras. Desde las profundidades de su ser gritan sus palabras de amor. Es un grito desde adentro, desde el fuego que hay en su pecho, detrás de las palabras. Las palabras están ardiendo en su pecho y tienen que ser liberadas por el fuego detrás de ellas.
Somos como hombres ciegos. No vemos los grandes regalos que Dios nos da. Es como si estuviéramos en una playa y le lanzáramos palabritas a Jesús. No debemos tener miedo de brincar al agua y sumergirnos completamente en su amor. El fue consumido con semejante amor por nosotros. Se entregó hasta su muerte en la cruz.
Hay un hombre en la cruz y nos dice tantas cosas. Jesús no tiene que hablar. Cuando lo estudiamos en la cruz, él nos habla con sus manos traspasadas, con su cabeza cubierta de sangre, con su cuerpo maltratado y golpeado. El nos habla de su amor que no muere.
Oh, amado Salvador, estoy ciega. Soy egoísta. No veo todo el amor que me das. Yo veo a un hombre muriendo en la cruz. ¿Cómo lo veo? Veo una figura y pienso, oh, es una cruz bonita, ¿se vería bien en mi sala? Veo la cruz y pienso, oh, supongo que debería tener una en mi casa, ¿pensarán entonces los demás que soy santa? Las personas santas tienen una cruz en sus hogares.
¿Veo el cuerpo de un hombre, un hombre vivo? ¿Veo su forzada respiración? ¿Veo moverse su pecho al latir su Corazón ahí dentro? ¿Veo la verdadera piel de un hombre? ¿Veo la sangre real que él derramó? ¿Veo la luz en la silueta de su cuerpo desfallecido? ¿Veo la Luz del Mundo? ¿Veo la tierna piel de un bebé que descansa sobre la madera en un pesebre y luego la piel desgarrada, herida y ensangrentada de este hombre?
¡Esto es amor! Hay un hombre en la cruz. Hoy nos ha nacido un niño. El es la Luz del Mundo. Su luz está brillando en la obscuridad, pero la gente no la ve. Ellos ven la madera, pero la ven por la belleza que creará en sus salas recién decoradas.
La cruz no es una cosa del pasado, la cruz está con nosotros hoy. La cargamos sobre nuestras espaldas como Jesús nos enseñó que lo haríamos, pero tratamos de quitarla y echarla a un lado.
Es ahí en la cruz donde está la resurrección. Es meditando sobre el crucifijo, que vemos su amor eterno. Debemos abrir nuestros ojos y ver. Recemos para poder ver claramente al hombre que se entregó por amor a nosotros, Nuestro Divino Señor.
¿Y cómo le devolvemos su amor?
El amor es espontáneo, el amor es fuego en nuestros corazones, el amor está vivo y es emitido con fuerza. Dios es amor.
¿Nos damos cuenta de que los últimos pensamientos de Jesús en la cruz fueron para nosotros? En esta agonía, mientras estaba colgado en la cruz, él fue consumido con ardiente amor por nosotros. Cuando fue golpeado en el pilar, él fue confortado por nuestros actos de amor que le damos hoy. Nuestro ardiente amor por él fue una dulzura para su Sacratísimo Corazón en los momentos de su amarga Pasión.
El amor da y quiere entregar su todo. Una persona enamorada no necesita ser incitada o decirle que ame. El amor quiere dar.
El amor se da espontáneamente, no es controlado. El amor es ternura derramándose del corazón. El amor no se preocupa por el compromiso, el amor por sí mismo está comprometido. Se derrama de la boca del que ama debido al fuego que arde muy dentro de su ser.
Estudiemos el cuerpo golpeado de Cristo en la cruz. Al estudiar sus manos y sus pies traspasados, su cabeza coronada con espinas, la sangre que corre de su Corazón, al ver las llagas que cubren su cuerpo, siento su palabra brotar en mi corazón. El me habla en lo más hondo de mi alma y lo escucho decir, "Te amo. Te amo. Te amo, hasta mi muerte en la cruz."
Cristo da, él da, él nos da constantemente. El da ¿y cómo lo tratamos? Tomamos y tomamos y tomamos y ni siquiera le damos las gracias. Gracias por nuestra respiración, por los latidos de nuestro corazón, por el cielo hermoso, por el día soleado, por la luna en la noches, por los hermosos ojos de nuestros amigos. ¡Oh, tantas cosas que nos da y cómo somos malagradecidos!
¿Cómo está tu día? ¿Está tu vaso la mitad vacío o la mitad lleno?
Cuántas veces mi vaso está la mitad vacío, me recuerda mi director espiritual, el Padre Carter. ¡Cuántas veces no le doy gracias a Nuestro Divino Señor por sus regalos!
Cuando estoy llena de amor, veo más claramente. El secreto es conocer el amor de Dios. Debemos rezar por la gracia para conocer más su amor y la gracia para amarlo más.
Hay un hombre en la cruz. ¿Vemos su eterno amor por nosotros? El no dice palabras. El nos muestra el crucifijo. Las palabras están vivas en nuestros corazones.
El Padre nos creó para amar y ser amados. Dios es amor. El quiere unión con nosotros. El se entrega a nosotros. Esto es amor. Hay unión en proporción a cuánto me entrego a él.
Jesús da y da y da y lo tratamos "indiferentemente." El nos da amor, pero debemos entregarnos a él para tener unión con él. El quiere que seamos uno con él.
Debemos apreciar los grandes regalos que Jesús nos da - el regalo más grande que existe es el regalo de él mismo. Deberíamos esperar el gran regalo de recibirlo en la Santa Eucaristía con un gran entusiasmo en nuestros corazones. Las palabras que siento en mi corazón son expresadas en el canto, "Te amo Jesús"Oh Corazón ardiente, oh amor divino,
Qué dulce eres conmigo.
Veo la hostia y sé que estás aquí
para amar y cuidar de Mí.
No puedo decir. No hay palabras
Para expresar mi corazón.
Te amo tanto, que apenas puedo respirar
cuando tú vienes a mí.
Oh cómo late tu tierno corazón,
en este día por amor a todos.
Yo quiero darte todo mi amor,
entregarme totalmente.
Refrán
Sé de tu amor ahora un poquito,
tan amado eres para mí.
Ven y dame vida, vida en abundancia,
sedienta estoy de ti.Cuando despertemos en la noche, deberíamos pensar en Jesús y que lo vamos a recibir al día siguiente. Anhelamos ir a la Comunión a recibirlo. Amamos tanto a Jesús en la Eucaristía. Un Rey viene a nosotros. El entra a nuestro cuerpo y se une con nuestra alma. El es el Rey del reino del cielo. El es nuestro amor, es el Dios Todopoderoso, es una Persona Divina y viene a nosotros. El quiere que vengamos a él con gran anhelo. Quiere que pensemos en él todo el día. Quiere que anhelemos por él.
Sal. 63:1-8:
Oh Dios, tú eres mi Dios, a ti te busco,
mi alma tiene sed de ti,
en pos de ti mi carne languidece,
cual tierra seca, sedienta, sin agua.
Por eso vine a verte en el santuario,
para admirar tu gloria y tu poder.Pues tu amor es mejor que la vida,
mis labios tu gloria cantarán.
Quiero bendecirte mientras viva,
y con las manos en alto invocar tu Nombre.
Mi alma está repleta, saciada y blanda,
y te alaba mi boca con labios jubilosos.Cuando estoy en mi cama pienso en ti,
y durante la noche en ti medito,
pues tú fuiste un refugio para mí
y salto de gozo a la sombra de tus alas.
Mi alma se estrecha a ti con fuerte abrazo
y tu diestra me toma de la mano.En la Misa, el sacerdote dice en el ofertorio: "Por el misterio del agua y el vino, vengamos a compartir en la Divinidad de Cristo, quién se humilló para compartir de nuestra humanidad." Jesús se entrega a nosotros, comparte su Divinidad con nosotros. Somos criaturas humanas y él se comparte con nosotros. Mi corazón arde cuando el sacerdote pone la gota de agua en el vino. Esto es verdaderamente un gran misterio, el que Dios permanezca con nosotros hoy en día, verdaderamente presente en su Divinidad y humanidad en la Santa Eucaristía, que se entrega a nosotros en la Comunión y que espera en el sagrario a que vayamos a estar con él. El quiere derramarnos su amor divino y su vida divina.
Deberíamos desmayarnos por nuestro amado, el Todopoderoso, Dios Divino, sin embargo vamos a él con corazones tan fríos. El quiere nuestro amor ardiente.Canto: "Te amo Jesús:"
Oh Corazón ardiente, oh amor divino,
Qué dulce eres conmigo.
Veo la hostia y sé que estás aquí
para amar y cuidar de Mí.
No puedo decir. No hay palabras
Para expresar mi corazón.
Te amo tanto, que apenas puedo respirar
cuando tú vienes a mí.
Oh cómo late tu tierno corazón,
en este día por amor a todos.
Yo quiero darte todo mi amor,
entregarme totalmente.
Refrán
Sé de tu amor ahora un poquito,
tan amado eres para mí.
Ven y dame vida, vida en abundancia,
sedienta estoy de ti.
Unión con Jesús
Esto es la Misa. Es el acto de amor más grande que se le da al hombre cuando Dios se entrega a nosotros. Tomaremos parte más completamente en esta relación de amor de Dios dependiendo de cuanto nos entreguemos a él.
Dios demostró su amor por nosotros cuando vino a este mundo un hombre, un inofensivo bebé, cuando se encarnó. Para poder comunicarnos su amor, Dios Padre, envió a su Hijo único, hecho hombre, como un sacrificio para expiar nuestros pecados. Jesús, nuestro Amado, se entregó, Cuerpo y Sangre en la cruz. Dios comunica su amor por nosotros a través de su Hijo Jesús, hecho hombre. Un Dios-hombre.
Este sacrificio es sacramentalmente hecho presente hoy. A cada momento en todo el mundo este sacrificio continúa a través de las manos de sus sacerdotes. Jesús ya no camina más en la tierra, pero el está vivo, presente y entregándose sacramentalmente a nosotros en la Misa.
Esto es amor: que el Dios Omnipotente nos ama tanto que permanece con nosotros hoy y nos da su amor divino. El se comparte con nosotros.
El amor puede ser unilateral.
Yo puedo amar a alguien y dar y dar y entregarme yo misma y quizá nunca correspondan a mi amor. Quizá me traten con odio y amargura, pero yo, por mi amor hacia ellos, sigo amándolos cuando soy rechazada, ignorada, odiada y olvidada. Los quiero cuando están amargados, cuando están reprochando y son poco cariñosos porque los amo - esto es amor.
Dios quiere unión con el hombre. La unión es más grande que el amor unilateral. La unión, la unidad, ocurre solamente cuando ambas partes están entregando su todo a la relación.
Dios se entrega a nosotros. Conocemos Su regalo y cuánto nos ama al ver el crucifijo. El crucifijo me muestra al Dios-hecho hombre dándome su todo, en la cruz - amándome hasta la última gota de su sangre y hasta el último latido de su Corazón.
El crucifijo es un pedazo de madera con la réplica de un hombre sobre ésta. Es un recuerdo del acto más grande de amor, ¡Dios hecho hombre entregándose por mí!
Pero para mí, lo que lleva mi corazón a las llamas ardientes es el sacerdote levantando en alto la Hostia consagrada y viendo sobre ésta a Jesús crucificado, muriendo en la cruz. Este es el acto de amor más grande que jamás le haya sido dado al hombre. Jesús, el Hijo de Dios, el Omnipotente, el Salvador todopoderoso, entregándose por el hombre y él quiere unión conmigo. Quiere que me entregue a él como un sacrificio para poder ser uno con él. Jesús nos da su vida, sin reservas. No se queda con nada y quiere unión conmigo, una simple criatura, una persona humana. ¡La Divinidad quiere unión conmigo!
Piense en lo que es amar a alguien, revelar los secretos más grandiosos de su corazón y entregar su todo a alguien que usted ama. Piense en lo que es estar consumido por amor a otro y que usted continuamente le dice, te amo, quiero unirme a ti, quiero entregarme completamente a ti. Mi más grande deseo, es vivir mi vida entera para darte amor. Tu estás en cada uno de mis pensamientos. Moriría por ti. Imagínese sentirse así de amoroso en su corazón hacia otra persona. El regalo de su amor es el regalo de sí mismo y se entrega completamente a esa persona. Cada pensamiento y acción que usted tiene, cada deseo en su corazón, es por amor a esa persona. Entonces, usted le presenta su regalo. Le dice, "Aquí estoy, me entrego a ti. Te entrego mi corazón. Quiero entregarme a ti completamente." ¿Y como responden ellos?
¿Qué si lo ignoran, lo odian, lo tratan con indiferencia, o no tienen tiempo para usted y no les importa su regalo? Puede ser que no le digan nada y se vayan.
¡Oh, qué lastimado te sentirías interiormente! Con todo mi corazón yo quería darte el regalo de mí mismo, todo mi ser, pero tú no dijiste nada y te fuiste. Quiero cerrarme y nunca entregarme de nuevo a nadie, porque cuando finalmente me abrí a fondo para entregarme, el regalo de mí mismo, fui tratado como si éste no fuera nada - el regalo de mí mismo no fue nada y te fuiste y me sentí vacío, con mi corazón abierto y en llamas, queriendo unirme a ti y tú no te relacionaste conmigo en absoluto y me heriste. Mi corazón fue lastimado más allá de todo el dolor y quise cerrar mi herida y protegerme.
Jesús es una persona. Es el Dios Todopoderoso. El se entrega a sí mismo. Nuestro Divino Salvador, se entrega totalmente a nosotros en cada Misa. Se entrega a nosotros en la Eucaristía - el regalo más grande de amor, Dios el Hijo, entregándose completamente al hombre. Dios, quién es amor, queriendo nuestro amor. El está añorando, está sediento, está esperando nuestro amor. Piensen, que el Dios omnipotente, todopoderoso, nos quiere tanto - El quiere unión con nosotros. El ha permanecido vivo en su Divinidad y humanidad en la tierra, no menos presente que cuando caminó sobre la tierra y se entrega completamente a nosotros en la Misa.
¿Cómo es recibido Jesús? El amor es dar. La unión ocurre sólo cuando las dos partes lo entregan todo. Si una persona se resiste, si no se tienen confianza mutuamente, no hay unión. La unidad o la unión ocurre de acuerdo a qué tan completamente cada persona de de sí mismo a la otra.
Jesús se entrega a nosotros en el acto de amor más perfecto, en la Misa. Se entrega completamente. Es una Persona Divina. El es amor. Se está entregando a nosotros y es ignorado, rechazado y tratado con indiferencia por el hombre.
El Dios Divino nos creó para compartir Su amor divino. Nosotros somos humanos, tenemos capacidades humanas. En el bautismo él nos hace partícipes en su vida divina. Nuestra naturaleza humana es elevada a semejantes alturas para participar en su vida divina, para compartir de su amor divino. Esta es la razón para la que fuimos creados - para amar a Dios y para amarnos los unos a los otros. Somos criaturas de amor. Sólo el amor nos hace felices. Sólo su amor nos satisface. ¿Qué nos alimentará? Nosotros somos alimentados solamente por él. Todas las otras cosas con las cuales nos alimentamos no nos satisfacen. Muchos tratan de satisfacer el anhelo de Dios que hay en su alma con otras cosas: comida, sexo, o el amor posesivo hacia los demás.
Solamente el amor de Dios nos satisfacerá. Así fuimos creados, para amar a Dios y al prójimo de acuerdo a su voluntad. Habrá paz y armonía en la tierra sólo cuando los hombres estén amando a Dios y amando al prójimo de acuerdo a la voluntad de Dios. Esto vendrá pronto, en la gran era de paz, prometida por Nuestra Señora en Fátima. Para dar lugar a esto, debemos entregarnos como un sacrificio a Dios, un sacrificio, una ofrenda: Yo me entrego a Dios como soy, con mis errores y mis faltas y mis buenas cualidades. Yo me entrego a Dios con todo mi ser - esto es lo que él quiere.
En Fátima, María nos dice como entregarnos a Dios. Somos pecadores, manchados por el pecado original. María es la única pura e inmaculada. Yo soy una pecadora. No puedo unirme en grandes profundidades con el santísimo Dios por mí misma. Tengo que ir a través de la única que es pura e inmaculada, para poder unirme profundamente con Dios. Ella es el único camino para tener una profunda unión con Dios. Yo voy a su corazón puro, inmaculado y sin pecado y ella me coloca profundamente en el Corazón de su Hijo. Yo tengo una profunda unión con Jesús porque estoy rodeada por el Inmaculado Corazón de María. Es ahí, en su corazón puro, que su Esposo, el Espíritu Santo, permanece. A través de su penetrante acción él me hace más santa, para unirme más profundamente a Dios.
Todo ésto tiene un sentido perfecto. Dios nos enseña el camino. El Padre envía a su Hijo al mundo en el vientre de la Bendita Virgen María, la única pura e inmaculada. El Niño Cristo se formó en su vientre. Dios viene como un bebé, el Dios Todopoderoso, el Hijo del Padre.
Para unirme con la Divinidad como Jesús lo desea, debemos ir por medio de ella. Jesús vino como un bebé en el vientre de María. El es la Luz del Mundo.
Si nosotros vamos por medio del vientre de María como un pequeño bebé, ella nos dará a luz como sus hijos de la luz a través de la penetrante acción del Espíritu Santo. Nos haremos más santos y así nos uniremos más a nuestro Santísimo Dios.
Nosotros por sí mismos, en nuestro pecado, no podemos unirnos como deberíamos a menos que vayamos por medio del Inmaculado Corazón de María.
¿Entonces qué hago para tener unión con Dios? Tengo que ir por medio del Corazón puro e Inmaculado de María. Este es el acto más grande de amor - Dios se entrega en la Misa. Para estar más profundamente unida a él, yo quiero ofrecer un sacrificio santo. Cuando voy a través del corazón puro de María, el Espíritu Santo me santifica más. Mi unión con él depende de mi pureza. Yo le digo que lo siento por mis pecados y voy a la confesión regularmente. Antes de Misa, consagro mi Corazón a María y a Jesús y le rezo al Espíritu Santo. Quiero ser un sacrificio puro y santo. Pido la ayuda de Jesús y María y su gracia para hacer esto.
Jesús se entrega completamente como un sacrificio. Yo me entrego lo más perfectamente que puedo como un sacrificio a él.
La Misa es el acto más grande de amor que se ha dado -- Dios, se entrega al hombre. El acto más grande que podemos hacer en esta tierra es amar a Dios.
Dios se entrega a mí. Yo me entrego a Dios. Nos hacemos uno. La manera más completa de entregarme a Dios es entregándome enteramente a María, unirme lo más enteramente a ella, la única pura y sin pecado, en su Inmaculado Corazón y entregarme enteramente al Sagrado Corazón de Jesús.
Esto es la Misa. Es una relación de amor con Dios. Dios quiere amor. Dios quiere todo nuestro ser. Dios quiere que acariciemos cada palabra dicha en la Misa como si una enamorada acariciara cada palabra que su amado le dice.
La Misa es el acto más grande de amor que Dios nos ha dado. Esto de ninguna manera es un estudio completo de la Misa. Yo anhelo acariciar las palabras de la Misa y las siento profundamente en mi corazón y éste arde de amor por Jesús al ser dichas. Yo no soy Teóloga, soy ama de casa y maestra. Mi querido Señor me ha conmovido a escribir acerca de la Misa que tanto amo.
En Misa, el sacerdote dice, "Preparémonos para celebrar el misterio del amor de Cristo, reconozcamos nuestros pecados y pidamos perdón y fortaleza"
Amo esta parte, cuando el sacerdote dice, "preparémonos para celebrar el misterio del amor de CristoŠ."
Para mí este es el acto más grande de amor. Oh, mi corazón arde por compartir este gran acto de amor con mi Dios Divino. Lo amo. Lo amo. Lo amo. Y amo la Misa. Es la expresión más grande de su amor por nosotros. Dios se entrega al hombre en la Misa.
Dios sabe que somos imperfectos. Para ofrecer un sacrificio santo, para unirnos lo más profundamente con Nuestro Divino Señor, debemos ser muy santos. Cuanto más puros seamos, más podremos unirnos a él. Entonces nosotros "... reconozcamos nuestros pecados y pidamos perdón y fortaleza..." Queremos ser muy puros para poder ser uno con él y participar en mayor grado en su amor. Mi pureza es un factor determinante para esta unión. Por eso me entrego a María. Yo voy al Corazón de Jesús, rodeada del corazón puro de María, y ofrezco el sacrificio. Cuanto más sea uno en sus Corazones, participo más completamente de su amor y experimento su gracia derramarse abundantemente. La Misa y los sacramentos son la fuente más rica de su gracia. La gracia es un regalo de Dios. La gracia es la vida de Dios. El nos da una participación en su vida divina. La fuente de su gracia es derramada en la Misa. Cuanto más consagrados estén los corazones de los sacerdotes a los Corazones de Jesús y María, cuanto más sea él uno con Cristo, más gracia es derramada en la Misa.
El mayor regalo es participar en la vida divina de Dios. El punto final es la gracia. El conocer, amar y servir a Dios, es una gracia que él nos da. Yo quiero que la gracia fluya en mí para poder ser uno con él. Este es mi más grande deseo. Yo quiero que la gracia y la misericordia fluyan en mí y en todas las almas. Quiero ser el sacrificio más puro para que la gracia fluya en mí y a través de mí.
Ven a mí, Señor, y toma posesión de mi alma. Ven a mi corazón y empapa mi alma. Ayúdame a sentarme en silencio y permitirte que actúes en mi corazón.
Yo soy tuyo para que tomes posesión de mí. Soy tuyo para que te valgas de mí. Quiero ser generoso y existir sólo en ti. Ayúdame a vaciar todo lo que soy, y a convertirme en una vasija vacía, lista para ser llenada por ti. Ayúdame a morir a mí mismo, y vivir sólo para ti. Utilízame según tus deseos. No permitas que mi atención vuelva a posarse en mí. Solamente deseo actuar como tú lo haces, haciendo morada en mí.
Yo soy tuyo, Señor. Quiero que mi vida esté en ti. Quiero cumplir la voluntad del Padre. Dame la fuerza para hacer a un lado este mundo, y dejar que tú manejes lo más infinito de mi ser. Ayúdame a actuar según tus deseos. Fortaléceme contra las distracciones del demonio que tratan de apartarme de tu obra.
Cuando estoy preocupado, es porque he puesto mi atención fuera de ti, y la he colocado sobre mí. Ayúdame a no entregarme a las insinuaciones de otros que traten de cambiar lo que en mi corazón tu estás aconsejandome con claridad. Yo te alabo, te adoro y te amo. Ven vive ya en mí.
El Sacerdote y la Misa
Conozco esta mística unión con Cristo a través del sacerdote santo.
Es ahí, en la Misa, donde me encuentro con Jesús. Lo conozco muy íntimamente.
Es a través de las manos de los sacerdotes santos, los que están consagrados a los Corazones de Jesús y María, que recibimos una inmensa derrama de la gracia de Dios, su vida divina.
Oh, no sólo a través de los sacerdotes santos; la vida de Dios fluye a través de cualquier sacerdote.
Oh, pero cuando un sacerdote es muy santo, en su unidad con Cristo, la gracia fluye y fluye.
El estar en una Misa en donde el sacerdote está profundamente unido con Cristo, es estar en una Misa en donde siento verdaderamente la presencia de Cristo en el sacerdote. En toda Misa, estoy muy consciente de que es Cristo el que la celebra por medio del sacerdote. Pero cuando un sacerdote muy santo celebra la Misa, siento ahí una presencia inmensa de Cristo. Siento la corriente de su gracia y mi corazón se conmueve profundamente y lloro por esta inmensa presencia de Dios. Estoy admirada. Yo me uno a Jesús en cada movimiento del sacerdote, en cada palabra, cuando el sacerdote está muy unido a Cristo. Siento a Cristo tan vivo en él. Cada gesto, cada palabra que se dice, es como si Cristo está presente ofreciendo el sacrificio y me alimento con su vida divina.
Amo tanto a Dios. A través de las manos de los sacerdotes más santos, caigo en éxtasis en la Misa porque estoy tan envuelta en su amor divino.
Oh, quiero tanto a Dios. Anhelo por esta intensa unidad que recibo en la Misa, cuando recibo a Cristo en la Eucaristía. Mi corazón arde por recibir a mi Rey Divino.
Veo las manos, las manos de un hombre, un sacerdote, y veo a Cristo en el sacerdote celebrando la Misa. Oh, la unión de Cristo y el sacerdote en este Santo Sacrificio es algo que me transporta a las alturas del cielo.
Estoy admirada del Dios omnipotente que está verdaderamente presente a través de las manos del sacerdote. Oh Dios, te amo. Si tú quitaras el regalo de la Misa y la Eucaristía, yo sufriría mucho. Oh, amo tanto este regalo. Yo vivo cada día para asistir a Misa y recibir la Eucaristía. Ansío por ésto. Mi día entero se centra en la Misa y en mi recepción de la Santa Eucaristía. Oh lo amo, a mi amado, en la Eucaristía. Yo veo esta fusión entre Nuestro Divino Señor y el sacerdote y amo tanto a Dios.
Dios viene a mí en las manos de un hombre, pero veo esta inmensa fusión en cada acción del sacerdote, en cada palabra entre él y Jesús. En Misa voy a un lugar, un lugar que para mí es como el cielo.
La Misa comienza y mi alma se llena de gran amor a Dios, y deseo tanto unirme y ser uno con él. Yo conozco este lugar, como ningún otro en la tierra, un lugar que contiene una inmensa presencia de Dios, que fluye del sacerdote hacia mí. Amo tanto a mi Dios. Mucho de este amor ha venido por asistir a la Misa, celebrada por un sacerdote santo, uno que ha consagrado su corazón a Jesús y María y tiene una unión muy profunda con Cristo.
Mi corazón arde por esta Misa. Cuando él, el sacerdote santo de Dios, celebra la Misa, veo esta fusión entre Nuestro Divino Señor y el sacerdote y amo tanto a Dios. Los Sacramentos son encuentros especiales con Cristo para dar vida divina.
¡Oh vida, Oh, vida divina, Oh, fuente de la vida divina de Cristo que fluye a través de las manos de un sacerdote santo! Yo anhelo, tengo sed, quiero este gran regalo dado de Dios.
Cristo comparte su vida conmigo y lo conozco.He desarrollado esta gran relación de amor con Mi Dios a través de las manos de un sacerdote santo celebrando la Misa y por la adoración ante el sagrario.
Me enamoré de Jesús en estos momentos más íntimos en la Misa, especialmente después de la Comunión cuando él se entrega a mí.
Me enamoré de mi precioso Jesús mientras él permanecía oculto en el sagrario, oh pero, ¡su presencia y su vida! El derramó su vida hacia mí y me enamoré de mi Dios Divino.
Oh, cómo escribir, porque el escribir es limitar este gran regalo de Dios mismo a un papel y una pluma y eso no es nada comparado a lo que es en realidad.
Oh, quiero tanto a Jesús. Quiero estos preciosos momentos en la Misa cuando me encuentro tan vivamente con Cristo al entregarse a mí.
¡Cómo se le trata a Nuestro Señor y él se entrega a nosotros y nos da su amor!
Oh la Misa, la amo tanto de principio a fin. Anhelo la Misa. Quiero estar ahí y pido la mayor gracia para unirme muy profundamente a Nuestro Señor.
¿Por qué no hay más vocaciones, con ese honor tan grande que Dios les da a su sacerdotes?
Ser sacerdote es el honor más grande que Dios le concede a un hombre. Dios le da al hombre el poder de convertir el pan y el vino en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo.
Dios le da al sacerdote el poder de Bautizar, de elevar una naturaleza humana hacia una en la cual la persona participa de la vida divina.Dios le da al sacerdote el poder para perdonar los pecados, lo que hace la diferencia para una alma muerta en pecado.
Dios le da semejante poder al sacerdote, grandioso regalo le ha sido dado al sacerdote.
¿Por qué no hay más jóvenes sacerdotes?
Muchos sacerdotes no se dan cuenta del gran regalo que Dios les da.
Me siento en la banca de la iglesia y soy alimentada por Cristo, quien celebra la Misa por medio del sacerdote. Entro en éxtasis al ver al sacerdote fusionarse con Cristo y siento a Cristo celebrando la Misa a través del sacerdote.
Oh, soy alimentada. Oh, soy tan susceptible a cada gesto, a la manera en que el sacerdote pronuncia la Palabra de Dios. Yo siento a Cristo hablarme mientras el sacerdote lee las escrituras. La Palabra me alimenta. Las palabras dichas por un sacerdote santo penetran en mi corazón y en mi alma. Es como una espada de dos filos. Siento todas las palabras en mi ser, cada palabra en lo más hondo de mi ser.
Amo mucho a Dios y amo al sacerdote. Amo la Eucaristía. Amo las manos que me dan a mi Dios. ¡La Misa es el regalo más grande del amor de Dios!
¿Entonces por qué no hay vocaciones? El sacerdote debe entregarse en la consagración a Jesús y María para estar muy unido con Cristo.
Cuando el sacerdote ame a Jesús con todo su corazón, con toda su mente y con toda su alma, el hombre que está siendo llamado al sacerdocio verá el gran honor que es ser un sacerdote y los hombres se congregarán en el seminario.
¡Oh sacerdotes lleven su sacerdocio con orgullo! A ustedes se les ha dado el honor más grande otorgado a un hombre - el título de sacerdote!
El sacerdote debe amar a Dios con un corazón ardiente y amar a su gente con el Corazón de Jesús.
Es maravilloso ser amados por el sacerdote en la Misa. El sacerdote debe amar su rebaño, a tal grado que moriría por ellos. Debe amar tanto a Cristo que se entrega totalmente a él sin reservas.
Amor es dar. El sacerdote debe entregarse totalmente a Dios para tener una unión apropiada con él.
Oh, cuánto nos une la Misa en un solo cuerpo, en el Cuerpo de Cristo. Yo me hago uno en él. Usted se hace uno en él. Somos un cuerpo en él. Su vida fluye a través de su cuerpo, la Iglesia.
Oh, fuente de vida, la Iglesia - fluyendo sobre el pueblo de Dios. Su abundante gracia fluye a través de la Misa.
La vida fluye del padre, en el Espíritu Santo, a través del Corazón traspasado de Jesús, por medio del corazón de María, a nosotros.
Nosotros somos un cuerpo. La vida fluye a través de nosotros. Nos alimenta y nos hace íntegros.
La vida de Dios fluye en su Iglesia por medio de la Misa y los Sacramentos.
Oh, Dios, protege lo que tu mano derecha ha plantado.Sal. 80:14-18:
¡Oh Dios Sabaot, es hora de que regreses;
mira de lo alto del cielo y contempla,
visita esta viña
y protégela, ya que tu derecha la plantó!
Los que le prendieron fuego como basura,
que perezcan al reproche de tu mirada.Que tu mano apoye al hombre que hace tus obras,
al hijo del hombre que has hecho fuerte para ti.
Ya no nos apartaremos más de ti,
nos harás revivir y tu nombre invocaremos.Jn. 15:5-6:
Yo soy la vid
y ustedes las ramas.
El que permanece en mí y yo en él,
ése da mucho fruto,
pero sin mí no pueden hacer nada.
Al que no permanece en mí
lo tiran
—y se seca;
como las ramas, que las amontonan,
se echan al fuego
y se queman.Dios es la viña, nosotros somos las ramas. Necesitamos su vida o nos secaremos y moriremos.
La gente celebra copiosamente la vida divina de Dios que fluye abundantemente a través de las manos del sacerdote santo en la Misa.La vida de Dios fluye como una fuente sobre su pueblo santo.
El sacerdote es como la abertura por la cual esta fuente se derrama.
Cuando un sacerdote ha entregado su corazón a María, esta vida divina fluye como una regadera a través de su Inmaculado Corazón, bañando la tierra con la gracia resplandeciente de Cristo.
Oh, qué abundantemente fluye tu gracia, Señor.
Esta fluirá en proporción a nuestra entrega a Jesús y María.
En Fátima María le dijo a Jacinta: "Di a todos que Dios concede gracias a través del Inmaculado Corazón de María. Diles que pidan gracia de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado junto con el Inmaculado Corazón de María."1
Los Sacerdotes y la Consagración
Aparte de los mensajes asociados con las apariciones mayores de Fátima, hubo otras revelaciones dadas por Nuestra Señora. Antes de fallecer Jacinta, ella relató sobre otros mensajes que le fueron dados (durante su enfermedad) por María: ".... Los sacerdotes deben ser puros, muy puros. Ellos no deben ocuparse con nada que no sea lo concerniente a la Iglesia y a las almas. La desobediencia de los sacerdotes, a sus superiores y al Santo Padre es muy desagradable para Nuestro Señor."2 3
Hay una conexión entre el sacerdote y Cristo: qué tan "uno" es el sacerdote con Cristo.
Cristo es el Sacerdote principal. El sacerdote, en su unión con él, debe pedir por la unión más profunda con Cristo. Cristo es el Supremo Sacerdote. El sacerdote asume el papel de Cristo, Cristo está ofreciendo el sacrificio a través del sacerdote.
Nosotros nos unimos proporcionalmente a Cristo dependiendo de nuestro grado de santidad. María le dijo a Jacinta que los sacerdotes deben de ser puros y santos.
Nosotros debemos luchar siempre para ofrecer al Padre el sacrificio más santo, al ser uno con Cristo. Es en la ofrenda de este santo sacrificio que fluyen enormes cantidades de gracia. El sacerdote debe ser puro y ser uno con Cristo al ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa.
La unidad del cuerpo de Cristo depende de la unidad de sus santos sacerdotes con él. Es en el Sacrificio Eucarístico, cuando Dios nos da su Cuerpo y su Sangre, que estamos más unidos en él. La Iglesia es el cuerpo de Cristo. El nos alimenta con su Cuerpo. Somos uno en él.
Yo recibo a Jesús en la Eucaristía y me hago uno en él.
Usted recibe a Jesús en la Eucaristía y se hace uno en él.
Somos uno, proporcionalmente, en la medida en que nos entreguemos a Cristo.
La santidad más elevada y la unidad más grande se alcanzan siendo uno en Jesús.
El cuerpo de Cristo será uno en la unidad más profunda dependiendo del grado de unidad del sacerdote con Cristo y de la unidad de la gente con Cristo.
Nosotros hemos de ser un cuerpo en Cristo. Cuando él nos da su Cuerpo, estamos unidos al máximo en él.
El sacerdote es la clave para que una enorme cantidad de gracia sea derramada.
María le dijo a Jacinta, "... el Corazón de Jesús desea ser venerado junto con el Inmaculado Corazón de María."4 María también dijo que los sacerdotes deben ser puros. Los sacerdotes deben entregar sus corazones a la única que es pura y sin pecado, al Inmaculado Corazón de María. Es en esta unión con María que nos unimos profundamente con Cristo.
Los sacerdotes no alcanzarán el grado de pureza al cual María se refiere, a menos que le entreguen sus corazones a ella. Es en esta pureza que ellos se unen a Cristo y ofrecen un sacrificio santo. Es en esta unidad con Cristo que una enorme cantidad de gracia y misericordia fluyen cuando un sacerdote santo administra los Sacramentos y celebra la Misa. Oh, la gente tiene hambre. Oh, la gente esta sedienta por un derramamiento de la abundante vida de Cristo. El mundo anhela por este derrame de su gracia.
María nos dice que debemos consagrar nuestros corazones a ella. Para ir profundamente al Corazón de Cristo, debemos entregar nuestro corazón a María.
¿Y qué de los fieles que están hambrientos, aquellos que van a Misa deseando participar más completamente en el Santo Sacrificio? Debe haber una fuerte unión entre el sacerdote y Cristo.
El Pueblo ------------------> El Sacerdote ------------------> Cristo
Supremo
Sacerdote
El sacerdote debe luchar para estar muy unido con Cristo. La gente recibe una gran conexión para estar unidos místicamente con Cristo a través del sacerdote.
Es una unión mística muy intensa -- esta gran conexión entre el sacerdote, el creyente y Cristo. Es la unidad que Cristo quiere para su cuerpo, la Iglesia. El quiere que esta unión mística sea muy fuerte entre el sacerdote y él, y entre el sacerdote y los fieles.
La unidad es alcanzada grandemente en el Sacrificio Eucarístico. El sacerdote debe ser puro para ser uno con Cristo. El sacerdote debe consagrar su corazón a los Corazones de Jesús y María. Hay una fuente de vida que fluye del Corazón traspasado de Cristo. El nos está dando la gracia para ser profundamente unidos a su Corazón. El nos está dando la gracia para ayudar a difundir la consagración entre los sacerdotes. Para tener inmensa unión en una parroquia, la gente y el sacerdote deben consagrar sus corazones a los Corazones de Jesús y María. Debe haber esta conexión del sacerdote a los Corazones de Jesús y María. El sacerdote debe ser puro para ser uno con Cristo. El no puede alcanzar este grado de pureza a menos que se entregue al corazón puro de María. Hay una fuente de vida que fluye del Corazón traspasado de Cristo. La fuente derrama su gracia divina más abundantemente cuando el sacerdote está unido a sus Corazones.
María le dio el mensaje a Jacinta de que los sacerdotes deben tener corazones puros. Nosotros estamos manchados por el pecado original. El sacerdote está manchado por el pecado original. El tiene que ir a través de María para tener la pureza suficiente para unirse lo más profundamente con Cristo.
El amor está en el corazón. Muchos sacerdotes recitan las palabras sin amor en sus corazones. La gracia fluye abundantemente dependiendo del grado de conexión entre el corazón del sacerdote y el Corazón de Cristo.
Nosotros nos conectamos a Dios por medio del corazón. La Iglesia se formó del Corazón traspasado de Cristo. La Iglesia es el cuerpo de Cristo. La vida de Dios fluye en la Iglesia.
El corazón es la vida del cuerpo. El Corazón de Cristo es la vida de su Cuerpo. De su Corazón traspasado, nació la Iglesia. Nuestra vida fluye a través del Corazón de Cristo.
No podemos ser un cuerpo sin que el Corazón de Cristo bombee su vida a sus miembros. Si ellos se separan de la Fuente de vida, se secan y mueren.
Para que el sacerdote esté conectado muy profundamente al Corazón de Cristo, tiene que consagrar su corazón al Sagrado Corazón de Jesús y al corazón de María. Debido a nuestros pecados y a nuestra naturaleza humana caída, tenemos que ir a través de la única que es pura e Inmaculada, María. Entonces, podemos ser profundamente unidos al Corazón de Cristo.
¿Cómo puede la impureza unirse profundamente a la pureza? ¿Cómo? Vamos a través de la única que es pura, ella nos sostiene en su corazón y vamos profundamente hacia el Corazón de Cristo. María es la única persona humana sin pecado.
Entonces el diablo ha emprendido una guerra contra los sacerdotes y María. El sacerdote no alcanzará una gran santidad sin entregar su corazón a María. El no puede unirse profundamente en el Corazón de Cristo sin el corazón puro y sin pecado de María.
La gracia no fluirá abundantemente para alimentar a la gente sin esta conexión a María.
La vida fluye en el corazón. Los sacerdotes deben amar a Dios con sus corazones. La unión del cuerpo de Cristo se centra alrededor de esta consagración y en la celebración del Sacrificio Eucarístico por estos sacerdotes puros y santos.
Nuestro hogar es el Corazón de Cristo. Cuando consagramos nuestros corazones a los Corazones de Jesús y María, permanecemos en sus Corazones. Este es nuestro pequeño cielo en la tierra.Como el Padre Carter afirma:
Este último mensaje nos ofrece una excelente oportunidad para resumir el mensaje de Fátima. Nos dice que "el Corazón de Jesús desea ser venerado junto con el Inmaculado Corazón de María."4
En el centro de la veneración a la cual nos llama Nuestro Señor se encuentra el acto de consagración a su Sacratísimo Corazón y al Inmaculado Corazón de María.... Como tal, la consagración a los Corazones de Jesús y María resume el mensaje de Fátima.5
Ezequiel 34:11-16:Porque ésto dice Yavé: ¡Aquí estoy, soy yo! Vengo en busca de las ovejas, yo me ocuparé de ellas como el pastor que se ocupa de su rebaño el día en que se encuentre en medio de sus ovejas en libertad. Yo también me ocuparé de mis ovejas y las sacaré de todos los lugares por donde se dispersaron ese día de negras nubes y tinieblas. Haré que salgan de los otros pueblos, las reuniré de diferentes países y las conduciré a su propia tierra. Haré que ramoneen por las montañas de Israel, en los valles y en todas las praderas del país. Sí, haré que ramoneen en un buen potrero, en las altas montañas de Israel, descansarán en un buen corral y se alimentarán en fértiles praderas de las montañas de Israel; yo mismo me preocuparé de mis ovejas, yo las llevaré a descansar, palabra de Yavé. Buscaré a la que esté perdida, volveré a traer a la que esté extraviada, curaré a la que esté herida, reanimaré a la que esté enferma, velaré por la que esté sana; las cuidaré con justicia.
Es mediante las consagraciones como los descarriados serán dirigidos al Corazón de Jesús. María le dijo a Jacinta que debemos venerar el Corazón de Jesús junto al de ella. Es por medio de la consagración que los descarriados son conducidos a los Corazones de Jesús y María. Debemos difundir está consagración al mundo. Es en el corazón de María que el Espíritu Santo trabaja para santificarnos y para darnos conocimiento e iluminación hacia los misterios divinos. La consagración a los Corazones de Jesús y María es una gran ayuda para crecer en santidad. Al entregar todos nuestros corazones a Jesús y María, seremos un rebaño con un Pastor. El Buen Pastor nos rescatará en el día de niebla y obscuridad. Nos alimentará en fértiles praderas. Buscará a los que están perdidos y rescatará a los descarriados. Vendará a los lastimados y fortalecerá a los enfermos.
Lo que sigue es la consagración que rezamos varias veces al día para unirnos en un corazón. Es muy importante rezar la Oración al Espíritu Santo y las oraciones de consagración antes de Misa para unirnos en un corazón, en los Corazones de Jesús y de María. Los sacerdotes deberían rezar esta consagración con la gente antes de Misa. Nuestra Señora nos ha pedido en Fátima la devoción a su Inmaculado Corazón. Ella le dijo a Jacinta, "Dí a todos que Dios concede gracias a través del Inmaculado Corazón de María. Diles que pidan gracia de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado junto con el Inmaculado Corazón de María."6 Lo que sigue es la oración al Espíritu Santo y las oraciones de consagración que rezan nuestros miembros de Asociados de los Pastores de Cristo.
Ven, Espíritu Santo, Santificador todopoderoso, Dios de amor, que llenaste a la Virgen María de gracias, que cambiaste admirablemente los corazones de los apóstoles, que le comunicaste a tus mártires un milagroso valor, ven y santifícanos. Ilumina nuestras mentes, fortalece nuestras voluntades, purifica nuestras conciencias, rectifica nuestro juicio, pon fuego en nuestros corazones, y presérvanos de la desgracia de no prestar atención a tus inspiraciones. Amén.7
Acto de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús
y al Inmaculado Corazón de María"Señor Jesús, Supremo Pastor, yo me consagro a tu Sagrado Corazón. De tu Corazón traspasado nació la Iglesia, la Iglesia a la cual me has llamado, como miembro de los Asociados de los Pastores de Cristo, a servir en una forma muy especial. Tú revelas tu Corazón como un símbolo de tu amor en todos los aspectos, incluyendo tu amor muy especial hacia mí, a quien has escogido como tu compañero en este tan importante trabajo. Ayúdame a corresponder siempre a tu amor. Ayúdame a entregarme totalmente a ti. Ayúdame siempre a derramar mi vida en amar a Dios y mi prójimo! Corazón de Jesús, pongo mi confianza en ti!
"Amada y bendita Virgen María, yo me consagro a tu maternal e Inmaculado Corazón, este Corazón que es símbolo de tu vida de amor. Tú eres la Madre de mi Salvador. Tú eres también mi Madre. Tú me amas con amor muy especial como miembro de Asociados de los Pastores de Cristo, una cruzada creada por tu Hijo, como un instrumento poderoso para la renovación de la Iglesia y el mundo. Correspondiendo al amor, yo me entrego totalmente a tu amor y protección maternal. Tú seguiste a Jesús con toda perfección. Tú eres su primer y perfecto discípulo. Enséñame a imitarte en ante poner a Cristo. Sé mi maternal intercesora, para que, a través de tu Inmaculado Corazón, sea conducido a una unión más cercana al Corazón herido de Jesús, Pastor Supremo del rebaño."8
Meditaciones del Rosario para los Misterios Dolorosos
La Agonía en el Huerto
1. Siempre en obediencia a la voluntad del Padre, al meditar sobre todos los misterios del rosario, vemos que Jesús y María cumplieron siempre la voluntad del Padre. Para tener paz y felicidad en nuestras vidas, debemos obedecer siempre la voluntad del Padre. Vemos a Jesús en el huerto, con su rostro cubierto con un sudor sangriento y en cualquier momento él podía haber detenido todo. El podía haberse retirado. El, el Dios Omnipotente, todo poderoso y omnipotente, estaba por padecer la cruel Pasión y su muerte, y ve todo ésto ante él. El ve todos los pecados del hombre y a todos los hombres que rechazarían la gracia que él ameritó para ellos. ¿Pero en qué pensó Jesús? El nos vio, nos vio esta noche haciendo oración y su Corazón se llenó de una inmensa alegría. Sintió mucho gozo en su Corazón al saber que lo amaríamos tanto, porque él es una Persona y anhela ser amado por sus amadas criaturas. No comprendemos y no tenemos conocimiento de qué tanto Jesús espera y anhela por nuestro amor. Démosle nuestro amor en este rosario al ponerle toda nuestra atención y al escuchar las palabras que nos dice en nuestros corazones. Escuchemos a Jesús mientras derrama su amor hacia nosotros y nos enseña sobre sí mismo.
2. ¿Cuántas veces hemos sentido como si también nosotros hubiéramos padecido esta Pasión en nuestras vidas? ¿Nos hemos sentido agobiados y llenos de dolor? Algunas veces es tan difícil. En este mundo que no reconoce a Dios como debería, estamos tratando muy fuertemente de complacer al Dios Omnipotente y parece que nos presionan y nos presionan y decimos, "Dios por favor ayúdanos. Quítanos esta cruz." Pero él nos permite seguir sufriendo y no lo comprendemos. Es en la muerte donde está la resurrección. En nuestras vidas constantemente vivimos este misterio Pascual de la muerte y resurrección. Meditemos sobre los misterios de este rosario, sobre la muerte y el sufrimiento de Jesús, y a través de estos misterios meditemos en cómo Jesús resucitó victorioso al tercer día y cómo es que a través de su muerte nosotros participamos de su vida Divina. Pensemos en lo que es conocer a Dios y amarlo. Es gracias a Jesús, gracias a su Pasión y su muerte, que podemos participar de su vida Divina. A través de nuestras pequeñas muertes, siempre está la resurrección. A lo largo de nuestras vidas, crecemos más y más en esta vida en él. María, la Madre de nuestra vida en Cristo, está ahí con nosotros y está conduciéndonos profundamente al Corazón de su Hijo.
3. El tesoro más allá de todos los tesoros es el Corazón de Jesús. El Corazón lleno de un infinito y divino amor, el Corazón del cual fluye la vida de Dios. Ellos traspasaron su Corazón con una lanza y de éste brotó sangre y agua. El agua - un símbolo del Bautismo por el cual somos partícipes de su vida Divina. La sangre - un símbolo de la Eucaristía por la cual somos alimentados con el Pan de Vida. ¡Oh Dios, cómo te amamos! Permite que nuestros corazones en este rosario se enfoquen solamente en ti. Al ver tu rostro cubierto de sangre, al ver la sangre caer al suelo, al conocer la inmensa agonía mental que sufriste en el huerto, el sufrimiento de saber que serías rechazado y olvidado por aquéllos por los cuales diste tu vida, que entendamos un poquito, solamente un poquito, qué tanto verdaderamente nos amas. Te amamos. Te amamos. Te amamos Jesucristo Salvador del mundo.
4. Canto:Yo vengo a ti, con grande amor,
Soy tu amoroso salvador.
Yo soy tu Dios, morí por ti,
y vengo a ti en este día.El ha venido a poner a hermano contra hermano, madre contra hijo, esposo contra esposa. El es Jesucristo el Hijo de Dios. El nos da su vida y nos da su amor. Debemos enfocarnos totalmente en su amor por nosotros. Debemos ir a él y darle nuestro amor y darnos amor unos a otros. Este es el mandamiento que él nos da - que amemos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todo nuestro ser y que nos amemos unos a otros como nos amamos a nosotros mismos.
5. Tormento mental. Cúanto tormento mental sufrió Jesús en el huerto, pero sus pensamientos fueron confortados por el amor que le damos esta tarde. Hagamos a un lado todos los pensamientos que no tienen que ver con él, y enfoquémonos totalmente en nuestro amado Salvador. El dio su vida por nosotros. ¿Le daremos nuestras mentes y nuestros corazones en este momento y dejaremos que él nos llene con su gracia para que participemos más y más de su vida? El nos está dando un gran tesoro en este momento. Debemos abrir nuestros corazones y dejar que él derrame su gracia en nuestros corazones y nuestras almas. El es Jesús. El nos ama con el más ferviente amor, ni siquiera lo entendemos. Nuestras almas están sedientas del amor de Dios. Fuimos creados para este amor. Nada en este mundo satisfacerá este anhelo, este apetito en nuestro interior. Debemos hacer a un lado todos los pensamientos en nuestra mente y en nuestro corazones y enfocarnos en él, por que él es el Camino, la Verdad y la Vida. El es Jesús el Hijo de Dios, nuestro Salvador, nuestro Redentor, nuestro Rey, nuestro Amante. Abramos nuestros corazones y él los llenará con amor Divino. El nos ama. El nos ama. El nos ama.
6. Dios te salve María...
7. Una gran parte del mundo está adormecido. Caminan en la obscuridad. Están cubiertos con una nube. Sus ojos no ven y sus oídos no escuchan. Jesús ha levantado el velo para nosotros, sus escogidos y nos está dando grandes gracias para que veamos con ojos descubiertos y escuchemos con oídos que estén abiertos a su Palabra. Hemos sido llamados y hemos sido escogidos. Caminaremos en la noche obscura como luces brillando y su luz irradiará desde nuestros corazones y desde nuestras almas. Debemos ir a él y dejar que nos bañe con su amor, en su Sacratísimo Corazón.
8. Jesús está vivo. El está vivo. El está vivo y vive en nuestros corazones, y vive en este mundo mientras recorremos las calles. Es a través de nosotros que su gracia tocará muchos corazones. Debemos ceder totalmente y ofrecernos a él. Entregarnos. Debemos entregar nuestros corazones a su Madre porque ella convertirá nuestros corazones fríos en corazones ardientes que se unirán al Corazón de Jesús. El nos ama, sus amados. El nos está diciendo los secretos de su Corazón para que conozcamos el verdadero tesoro, el tesoro que este mundo ha echo a un lado y está sufriendo por su ignorancia y olvido. Quitémonos el velo de los ojos y veamos que Jesús nos está dando grandes gracias. Nosotros somos sus apóstoles que llevaremos la bandera por toda la tierra, y llevaremos esta bandera llena de amor a este mundo que está sufriendo.
9. Y Jesús lo vio todo. El vio toda la Pasión ante él. El supo vivamente de cada dolor, de cada golpe, de cada espina. El sabía todo lo que padecería. Sabía del dolor en la cruz y de las tres agonizantes horas que sufriría. El sabía de todas las almas que se irían al infierno a pesar de su sufrimiento. Pero a pesar de todo esto, él se entregó. El se entregó por mí y se entregó por ustedes sabiendo perfectamente todo lo que sufriría por su gran amor a nosotros, para que seamos salvos, para que participemos en su vida Divina, para que podamos estar para siempre con él el en cielo.
10. Oh Corazón de Jesús, Tesoro más allá de todos los tesoros, dame la gracia para habitar siempre en tu Corazón.Canto:
Oh Corazón ardiente, oh amor divino,
Qué dulce eres conmigo.
Veo la hostia, y sé que estás aquí,
para amar y cuidar de Mí.
La Flagelación en el Pilar
1. Se lo llevaron y lo ataron al pilar y comenzaron a golpearlo. Ellos se turnaban para golpear a nuestro amado Salvador. Detengámonos ahí. Imaginémonos atados al pilar. Imaginémonos. ¿Cómo es el amor en nuestros corazones? ¿Estaríamos en el pilar y le permitiríamos a hombres que amamos desgarrar nuestra piel con el pleno conocimiento de que pudiéramos detener todo en cualquier momento? Jesús estuvo atado al pilar y ellos desgarraron su piel y su sangre cayó al suelo. El soportó esto por nuestros pecados. ¿Sabemos cuánto sufrió Jesús por nuestros pecados, los pecados que cometemos contra nuestros hermanos cuando hablamos mal de ellos, a quienes él ama? Su camino es amor. Nosotros somos sus apóstoles de amor. Debemos ser santos. Nuestros corazones deben estar llenos de santidad. Debemos ir al mundo y enseñar siempre a otros a cómo amar. No debemos criticar a los demás. Debemos tener corazones llenos de amor. Nuestros corazones estarán unidos al de Jesús sólo en el amor. Hay gente que nos está observando. Somos las estrellas en la noche obscura. ¿Brillaremos o permaneceremos opacos? Nuestros corazones, para poder brillar, deben ser semejantes al Corazón de Jesús. Debemos entregarle nuestros corazones a Jesús y él los convertirá en corazones de amor.
2. Cómo insistimos e insistimos en hacer las cosas a nuestra manera y lo intentamos y lo intentamos y lo intentamos. ¿Sabemos que él está con nosotros en todo momento? Debemos admitir nuestra dependencia en él. Debemos entregarnos y decir." Jesús, dependo totalmente de ti. Quiero ser una persona amorosa, pero caigo. Soy una niñita. Necesito que me ayudes a amar como tú. No puedo hacer esto por mí misma." Debemos ir a la confesión y decirle al sacerdote de las veces que criticamos a nuestros amados hermanos porque Jesús estuvo en el pilar y fue golpeado por nuestros pecados y también por nuestros hermanos que ama. El nos está enseñando en el Movimiento Pastores de Cristo a estar unidos en mente y corazón. Nuestros corazones se unirán profundamente con el Corazón de Jesús, pero debemos entregarnos. No debemos permitir que pensamientos de amargura o de odio hacia los demás tomen vida en nuestros corazones. El nos está permitiendo sufrir, y está permitiendo que presenciemos nuestras caídas porque volveremos a él de rodillas y le diremos "ayúdame." Usted dirá, "Ayúdame, Dios," "Ayúdame. Quiero amar como tú, pero no puedo hacerlo por mí mismo."
3. Jesús fue golpeado por nosotros. No sabemos cuanto lastiman y ofenden a Dios los pecados contra nuestros hermanos. Cuanto fue golpeado por aquellas palabras que nos decimos con odio unos a otros. Nosotros somos las estrellas que brillarán en la obscuridad. Somos los apóstoles de Jesús, pero nuestros corazones deben de ser puros. Debemos ir a él porque no podemos hacer esto por nosotros mismos. El nos dará la gracia para amar, amar como él amó, como él amó a cada una de las almas. Nosotros dependemos de él. Veámonos caer y darnos cuenta de que necesitamos de su ayuda.
4. Los corazones que son arrogantes y orgullosos no pueden unirse al Corazón de Jesús. Hoy en día hay muchos que tienen el control, que siguen controlando con corazones orgullosos. Dios les da a muchos poder y autoridad y son para usarse de acuerdo a la voluntad del Padre. Nuestros corazones deben de ser mansos y humildes como el Corazón de Cristo. No debemos permitir que el poder y el control se apodere de nuestras mentes. Solamente tenemos autoridad como nos la da el Padre.
Esto es de la lectura de hoy:"Hijo de hombre, háblale al príncipe de Tiro; le dirás esta palabra de Yavé: ¡Eres muy engreído, te consideras un dios en su residencia divina, en medio de los mares! ¿Te vas a hacer pasar por Dios, tú que eres hombre y no Dios? Tú eres seguramente más sabio que Daniel, y ningún misterio te quedó grande. Tienes inteligencia, has sabido actuar y te ha llegado la riqueza: el oro y la plata han repletado tus cofres. Gracias a tu inteligencia, gracias a tus negocios, ha aumentado tu riqueza y te ha crecido el orgullo en la misma medida que tu riqueza. Por eso, esto dice Yavé al que se hace pasar por Dios. Enviaré contra ti a extranjeros, los sepultureros de los pueblos; su espada se medirá con tu bella cultura, pisotearán tu gloria. Te harán bajar a la tumba y morirás allí, en el corazón de los mares. ¿Acaso dirás: "Yo soy Dios" cuando vengan a matarte? En manos del matador serás hombre y no Dios. Sufrirás la muerte de los paganos, y por manos de extranjeros, yo lo digo, palabra de Yavé. (Ez 28: 2-10)
5. Jesús es manso y humilde de Corazón. El ha hecho a al hombre la cabeza de sus hogares. Les ha dado a los sacerdotes autoridad y un gran regalo al ser llamados sacerdotes y ofrecer sacrificio. Dios le ha otorgado al hombre gran honor, pero dentro del corazón de cada hombre que se le ha dado poder tiene que haber un corazón de humildad y amor. Jesús estuvo atado en el pilar y fue golpeado y su piel fue desgarrada por los corazones arrogantes, por el orgullo, por los hombres que quisieron hacer su voluntad y no la voluntad del Padre. Todo lo que hagamos tiene que ser de acuerdo a la voluntad del Padre. Jesús nos enseñó el camino. El estuvo atado al pilar y fue golpeado porque esa fue la voluntad del Padre. Debemos luchar siempre para hacer la voluntad del Padre con amor. El amor es nuestro propósito primordial, amar a Dios sobre todas las cosas y amarnos unos a otros como nos amamos a nosotros mismos.
6. Hemos sido llamados para estar aquí. Dios nos enseña. Somos llamados a vivir las Escrituras y debemos responder a este llamado. El nos está dando su gracia. Alabemos y demos gracias a nuestro Dios por los regalos que nos han sido dados.
7. Nosotros llevamos la Palabra de Dios al mundo. Seremos las luces que brillarán en la noche más obscura. El estuvo atado al pilar y fue golpeado. El fue golpeado por los corazones arrogantes. Nuestros corazones deben ser semejantes al de él. Somos sus apóstoles que llevaremos este mensaje a este mundo. No comprendemos esta gran misión. Cada uno de nosotros hemos sido llamados para estar aquí. Debemos responder a este llamado por que él nos está pidiendo que ayudemos en la salvación de muchas almas. Lo que hagamos ayudará para que muchas almas sean salvadas. Jesús estuvo atado al pilar y desgarraron su carne. El ama a cada una de las almas con un amor tan ardiente, que les permitió que lo condenaran a muerte. ¿Irá usted a este mundo? ¿Caminaremos adelante sin temor a pesar de la persecución y del abuso verbal que recibamos? ¿Le diremos al mundo, "Este es el Dios Omnipotente, está vivo este día y nos ama, nos ama, nos ama, vengan, vengan a él y él nos dará lo que nuestros corazones desean?"
8. 1 Co. 12:12-26:Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo. Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos Judíos o Griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu. Un solo miembro no basta para formar un cuerpo, sino que hacen falta muchos. Supongan que diga el pie: {No soy mano, y por lo tanto yo no soy del cuerpo.} No por eso deja de ser parte del cuerpo. O también que la oreja diga: {Ya que no soy ojo, no soy del cuerpo.} Tampoco por eso deja de ser parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podríamos oír? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿cómo podríamos oler?
Dios ha dispuesto los diversos miembros colocando cada uno en el cuerpo como ha querido. Si todos fueran el mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero hay muchos miembros, y un solo cuerpo. El ojo no puede decir a la mano: {No te necesito} Ni tampoco la cabeza decir a los pies: {No los necesito}
Aun más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias, y a las que son menos honorables las tratamos con mayor respeto; cubrimos con más cuidado las que son menos presentables, mientras que otras, más notables, no lo necesitan. Dios, al organizar el cuerpo, tuvo más atenciones por lo que era último, para que no se dividiera el cuerpo; todas sus partes han de tener la misma preocupación unas por otras. Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él.9. No podemos tener divisiones con cualquier persona y tener paz en nuestros corazones. Nuestros corazones deben ser corazones de amor. Debemos deshacernos de cualquier amargura y división que haya en nuestros corazones hacia cualquier persona, porque él es Dios y en su Corazón no hay división. El nos está nombrando sus apóstoles de amor, su pequeño ejército que llamó y trajo a este cuarto esta tarde. Debemos ser como las estrellas más luminosas que brillan contrastando en la noche obscura, porque él es Jesús; él es el Dios Omnipotente y nos ha llamado para que llevemos los mensajes de su ardiente amor a este mundo, a los sacerdotes, a las hermanas y también a aquellos que están sufriendo. Mientras Jesús estuvo en el pilar y fue golpeado por los pecados del hombre, él sabía que nosotros responderíamos a este llamado y ésto fue alegría para su Corazón mientras le corría la sangre por el cuerpo. Su Corazón fue consolado y se llenó de gran alegría por el trabajo y el amor que le daríamos a los demás y por las almas que ayudaríamos a salvarse. Nosotros somos sus estrellas que brillarán en la noche más obscura. Hemos sido llamados. Hemos sido escogidos y él nos ha dado semejante gracia para que podamos llevar a cabo esta misión. Podemos decirle que "no", pero fue allí al ser golpeado en el pilar que nuestro "sí" le dio consolación. En su más grande agonía, Jesús nos vio cuando estaba colgado en la cruz. Con su cuerpo golpeado y adolorido, él nos miró y vio el amor que brotaría de nuestros corazones hacia este mundo. El nos ama con semejante amor. El se entregó por amor a nosotros y por todas las almas. ¿Ayudaremos a nuestros hermanos a conocer su amor?
10. Habrá paz y felicidad en nuestros corazones cuando cumplamos siempre la voluntad del Padre. El Padre tiene un plan para nosotros. Jesús es el Camino. El es la Verdad. El es la Vida. Hemos sido llamados. Hemos sido escogidos. ¿Responderemos a su llamado, sus apóstoles de amor?
La Coronación de Espinas
1. Piensen en las mentes del hombre y cómo Satanás presiona sobre ellas. Piensen en cómo nuestros pensamientos pueden ser tan influenciados por el maligno, en cómo podemos preocuparnos acerca de lo que piensan los demás, en cómo podemos creer que los demás nos están criticando, en cómo podemos hacernos miserables al rendirnos a nuestros pensamientos. Jesús nos mostró su cabeza coronada con espinas. Cuanto dolor sufrió él en su cabeza y sin embargo nosotros no podemos disciplinar nuestros pensamientos. Recemos por la gracia para pedirle a Dios que nos ayude a que nuestros pensamientos sean siempre pensamientos de amor, de armonía y de unidad con los demás.
2. No debemos rendirnos a las semillas de división que Satanás planta en nuestras mentes. Debemos decir, "Yo amo a esa persona. Yo amo a esa persona." ¿Pero nos damos cuenta de que no podemos hacer esto por nosotros mismos? ¿Sabemos que dependemos totalmente de Dios? El ha permitido que caigamos muchas veces. Seríamos miserables si no fuera por su gracia. Nosotros dependemos de su gracia. Si somos santos, es por la gracia que él nos está dando. El es Jesús. Nosotros, sus amados, dependemos de él. Debemos venir a él y pedirle la gracia para amar. El quiere amar en este mundo a través de nosotros.
3. Debemos ir al Padre como un niño que depende de él. Debemos hablarle de nuestro amor y de nuestras necesidades.
4. Me imagino sentada en una silla rodeada de aquella gente que más amo. ¿Veo a toda la gente que amo? Y luego observo, cómo aquellos que tanto amo vienen a mí y me clavan una corona de espinas en la cabeza y siento la sangre brotar y caer sobre mi cuerpo.
5. Cuántas veces hemos coronado a Jesús con espinas por nuestros pensamientos de odio y de coraje hacia los demás. El sufrió inmenso dolor a causa de los pensamientos del hombre. Nosotros somos sus escogidos. Pidamos no lastimar su Corazón con pensamientos de odio y amargura por que él nos ama. El nos ama tanto y hiere su Corazón cuando nos odiamos unos a otros.
6. Debemos moldear nuestras vidas a la de nuestra Madre. Debemos observar a nuestra Madre, su corazón puro y sin pecado. Sólo en la pureza nos uniremos a los Corazones de Jesús y María.
7. Yo voy al corazón de la Madre de Jesús y mía y le pido al Espíritu Santo que me santifique para poder unirme lo más profundamente en el Corazón de Jesús.
8. Nosotros no sabemos del odio y la amargura, de los pensamientos en los corazones y mentes de algunos hombres. Cuánto dolor sufrió Jesús en su cabeza por los feos y horribles pensamientos de la humanidad. Dios está ofendido por las acciones del hombre de hoy. Ayuden a hacer reparación a Dios por nuestros pecados y por los pecados de la humanidad. La reparación que le damos a su Corazón sus amados, lo deleita. Dios está ofendido por los hombres pecadores.
9. Canto: Oh Corazón Ardiente, Oh Amor divino, que dulce eres conmigo. Veo la Hostia y se que estás aquí para amar y cuidar de mí. Jesús está vivo. Jesús está vivo. ¡Jesús está vivo, y él vive en nuestros corazones!
10. Canto: "Dame tu Corazón Jesús, dame un Corazón como el tuyo. Enséñame a amarte con este corazón, Oh sé un poquito de cómo amarte. Crea en mí, oh precioso salvador, este corazón especial."
Jesús los ama. El los ama. El los ama.
La Cruz a Cuestas
1. Debemos cargar nuestras cruces. Jesús nos ve al caminar y pone esa cruz sobre nuestra espalda, pero él sabe que cargando la cruz se nos dará mucha vida. Nosotros queremos hacer la cruz a un lado, pero es cargando la cruz que creceremos más y más en nuestro conocimiento y amor hacia él.
2. Jesús ve que cargamos la cruz y observa cómo la movemos de un hombro a otro. El ve cómo la cruz se resbala de nuestros brazos y caemos al suelo y él está tan cerca de nosotros. El está a nuestro lado y dice, "cárgala un poco más, cárgala un poco más," porque no sabemos del regalo que recibiremos, sus amados. Al final del túnel más obscuro, está la luz más brillante. El es Jesús y nos da de acuerdo a nuestras necesidades. El nos da el sufrimiento. Debemos aprender a soportarlo y tener en cuenta que es un regalo en el cual creceremos más y más en nuestra vida en él.
3. Mi Jesús, yo cargué y cargué la cruz y el túnel era tan obscuro y tan negro y sentí como si nunca jamás volvería a sonreír. Pero recuerdo esos tiempos y fue tan difícil. Fue tan difícil cuando sentí como si estuviera muriendo en la cruz contigo y entonces la luz comenzó a lanzarse por los cielos y la gloria rebasó todo el sufrimiento. Porque después de la muerte, está la resurrección. Nuestras vidas, son una constante muerte y resurrección en él.
4. Ayúdame a darme cuenta de que se nos da el sufrimiento y que debemos soportarlo hasta que Dios lo levante. Cuando estemos contra la pared, debemos darnos por vencidos y aceptar todo lo que Dios nos da y entregarnos a él, porque él respira a nuestro lado cuando estamos envueltos en dolor. El nos está mirando a los ojos cuando estamos bajo la cruz. Cuando pensamos que está tan lejos, él tiene nuestras manos en las de él y sabe todas las cosas. El sabe de los grandes regalos que vendrán cuando soportamos los sufrimientos que nos está dando. Siempre hay vida después de la muerte cuando permanecemos arraigados en él. Debemos cargar la cruz en nuestras espaldas y recordar que hay luz al final del túnel.
5. Es un camino escabroso el que Jesús caminó en el Calvario y sabía que terminaría en su muerte, pero él sabía de la Resurrección. El cargó la cruz dando tumbos y miró a los ojos de su Madre que lo confortaban. Veamos los ojos de Jesús. Envuélvanse en el abrazo de amor de sus dos Corazones. En el sufrimiento, debemos ir a los Corazones de Jesús y María y saber que nunca estamos solos y que él nunca nos abandonará. El es omnipotente, todopoderoso. El es Dios y está con nosotros hasta el final del tiempo.
6. Y llegará el día en que seamos llevados al cielo, y seremos envueltos en el abrazo Divino, para que conozcamos el abrazo del Dios Omnipotente. Debemos cargar nuestra cruz sobre nuestra espalda. Cada día, carguen la cruz y participen en la Resurrección. Nuestras vidas son este morir y resucitar, cada día.
7. El mundo nos dice que no debemos de sufrir, pero Jesús nos enseña el camino. Veámoslo, con su rostro cubierto de sangre, en su cabeza una corona de espinas y soportando la cruz sobre su espalda. El apenas podía moverse y cayó al suelo, pero al tercer día resucitó victorioso.
8. Tac, tac, tac. Oigan la cruz de Jesús. Vean la tensión en su rostro. Vean la sangre que se derrama de su cuerpo. Véanlo caer bajo la cruz. ¿Oyen la muchedumbre? ¿Los oyen gritarle a nuestro amado Salvador? El soportó todo ésto en silencio. María, sabiendo que él era el Dios Omnipotente, estuvo ahí, con su corazón destrozado dentro de su pecho viendo a su hijo sufrir. Y Jesús y María se están apareciendo a nosotros este día. Ellos se están apareciendo para decirnos de su amor. Esto es amor, el que Jesús haya cargado la cruz y nos haya dado su Cuerpo y su Sangre. Jesús quiere que el mundo sepa que él está vivo y nos ama y también él quiere ser amado por el hombre.
9. Canto: "Dame tu Corazón Jesús, dame un Corazón como el tuyo. Enséñame a amarte con este corazón, Oh sé un poquito de cómo amarte. Crea en mí, oh precioso salvador, este corazón especial."
10. Dios te salve María....
La Crucifixión
1. El sacrificio más grandioso de todos, el Hijo de Dios viene a esta tierra y se ofrece a sí mismo como un sacrificio por amor a nosotros para que seamos salvos.
2. El sacrificio es sacramentalmente hecho presente en cada Misa, el sacerdote ofrece este sacrificio. Debemos unirnos en este sacrificio y ofrecernos. Así como Jesús se sacrificó en la cruz, nosotros nos sacrificamos en el Santo Sacrificio de la Misa en unión con él. Es al unificarnos en esta unidad con Cristo que la gracia será derramada sobre esta tierra y que muchas almas se salvarán. Esto es el Santo Sacrificio de la Misa. Nosotros no estamos ahí como espectadores. Estamos ahí para ofrecer sacrificio, para ofrecernos a sí mismos. Es cuando nos entregamos que la gracia es derramada sobre la tierra.
3. Debemos rezar para tener sacerdotes santos, para que los sacerdotes sean santos en sus corazones y para que se unan grandemente con el Corazón de Jesús, para que al celebrar la Misa y al ofrecer sacrificio, también ellos se ofrezcan como un sacrificio en el Santo Sacrificio de la Misa. El sacrificio del Calvario es sacramentalmente hecho presente en cada Misa.
4. La gracia que Cristo ameritó por medio de su vida y su muerte en la cruz es liberada en abundantes proporciones en el Santo Sacrificio de la Misa. Cuanto más nos unifiquemos en esta unidad en la Misa, más gracia es liberada. Nuestro mundo se encuentra en un estado desesperado. Debemos unirnos en el Santo Sacrificio de la Misa, en nuestra ofrenda de la mañana, todos los días uniendo cada una de nuestras actividades con el Santo Sacrificio de la Misa.
5. Todas nuestras acciones se magnifican y una inmensa cantidad de gracia es liberada sobre nosotros y sobre este mundo cuando nos unimos al Santo Sacrificio de la Misa en todas nuestras acciones.
6. Cada una de nuestras acciones, cuando se llevan a cabo de acuerdo a la voluntad del Padre con amor, son acciones heroicas cuando las unimos al Santo Sacrificio de la Misa, porque la gracia llueve sobre la tierra y su gente. Muchos se salvarán al unirnos al Santo Sacrificio de la Misa en todas nuestras acciones y al unirnos en los Corazones de Jesús y María. Esto es el Santo Sacrificio de la Misa, la fuente de la vida de Dios derramada sobre la tierra. Jesús se entregó a sí mismo. "Este es mi Cuerpo. Esta es mi Sangre." Conectémonos a cada segundo a esta fuente de la vida de Jesús al unir cada acción al Santo Sacrificio de la Misa.
7. Y ellos traspasaron el Corazón de Cristo y nació la vida sacramental de la Iglesia.
8. La vida de Dios es una fuente de vida derramándose sobre la tierra desde el costado de Cristo.
9. Debemos pedir por gracia. Debemos unirnos cada mañana, en la ofrenda de la mañana, al Santo Sacrificio de la Misa para que todas nuestras acciones sean magnificadas, porque su gracia se derramará sobre esta tierra y será iluminada con la luz más radiante. Somos las almas fervientes de Dios que él ha llamado y que está uniendo a su Corazón. En esta unidad, la gracia se liberará sobre la tierra y muchas almas se salvarán. No menospreciemos el valor de cada acción que llevamos a cabo cuando nos unimos al Santo Sacrificio de la Misa en la ofrenda de la mañana. El es Jesús. El vino a este mundo a salvar a todas las almas. ¡Traigámosle almas! ¡Traigámosle almas! Nosotros somos sus apóstoles. Ayudaremos a salvar a muchas almas. Muchos conocerán el fuego del ardiente amor de Jesús. No podemos menospreciar la importancia de nuestras vidas. Lucharemos y sufriremos. Veamos a Jesús mientras estuvo col